El conflicto en Medio Oriente sumó una nueva preocupación: la seguridad nuclear. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó que, hasta el momento, no se detectaron niveles anormales de radiación tras los ataques militares en Irán y la región, aunque advirtió que la situación es “muy preocupante” y pidió máxima contención.
Desde su sede en Viena, el organismo activó su Centro de Incidentes y Emergencias (IEC), que monitorea en tiempo real posibles consecuencias radiológicas derivadas de las operaciones militares.
Sin daños confirmados, pero con alerta máxima
Según el informe oficial, no existen indicios de que instalaciones nucleares iraníes hayan sido alcanzadas, incluida la central de Bushehr o el Reactor de Investigación de Teherán. Tampoco se registraron aumentos de radiación en países limítrofes.
“El Centro de Incidentes y Emergencias está en funcionamiento, con un equipo dedicado a recopilar información y evaluar la situación”, señalaron desde el organismo.
A su vez, el OIEA recordó que en la región operan múltiples instalaciones nucleares, tanto en Irán como en países que también fueron alcanzados por ataques, como Emiratos Árabes Unidos, Jordania o Siria. Esto eleva el nivel de riesgo ante una eventual escalada.
En ese contexto, el organismo fue categórico: “Los ataques armados contra instalaciones nucleares nunca deben tener lugar y podrían dar lugar a liberaciones radiactivas con graves consecuencias”.
Llamado urgente a la diplomacia
El OIEA reiteró que la única salida sostenible al conflicto pasa por la vía diplomática. Subrayó que garantizar que Irán no adquiera armas nucleares requiere negociaciones claras y verificables dentro del régimen internacional de no proliferación.
“Debemos regresar a la diplomacia y a las negociaciones”, enfatizó el organismo, que participó en las recientes rondas de consultas en Ginebra sin que se alcanzara un acuerdo.
En uno de los pasajes más contundentes del mensaje, remarcaron: “La diplomacia es difícil, pero nunca es imposible. La diplomacia nuclear es aún más difícil, pero nunca es imposible”.
Aunque por ahora no hay señales de liberación radiológica, el organismo no descartó escenarios más graves en caso de que instalaciones nucleares resulten dañadas. Incluso advirtió que, en un caso extremo, podrían requerirse evacuaciones de gran escala.





