Perú vuelve a sacudirse por una crisis institucional. El Congreso destituyó este martes al presidente José Jeri, apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo, en medio de un escándalo por reuniones secretas con un empresario chino. La votación arrojó 75 votos a favor de su salida, 24 en contra y tres abstenciones.
Con esta decisión, el país andino tendrá su octavo presidente en ocho años, una señal del persistente clima de inestabilidad política que atraviesa desde 2018. Jeri se convierte, además, en el tercer mandatario consecutivo destituido por el Parlamento.
El caso fue bautizado por la prensa local como “Chifagate”, en alusión a los restaurantes chinos en Perú. El escándalo estalló cuando el mandatario fue filmado ingresando de noche, con capucha, a un restaurante para reunirse con el empresario chino Zhihua Yang, vinculado a tiendas comerciales y a una concesión energética. El encuentro no fue informado oficialmente.
Cómo sigue la transición y quién puede asumir
La salida de Jeri se produjo mediante una censura parlamentaria, mecanismo que requiere mayoría simple, a diferencia del juicio político que exige 87 votos en un Congreso de 130 miembros. Como Jeri era también presidente del Congreso, su destitución lo dejó automáticamente sin la jefatura del Estado.
En este escenario, los legisladores deberán elegir a un nuevo titular del Parlamento, quien asumirá de forma automática la presidencia del país. El actual titular legislativo, Fernando Rospigliosi, declinó ocupar el cargo, por lo que se abrirá una votación este miércoles. Los partidos tienen plazo hasta las 18 (hora local) para presentar candidatos.
La situación recuerda a lo ocurrido en 2020, cuando Francisco Sagasti asumió la presidencia tras una fuerte crisis política y protestas masivas que siguieron a la breve gestión de Manuel Merino.
Las elecciones generales están previstas para el 12 de abril, y el panorama electoral aparece fragmentado. Según encuestas recientes, un alto porcentaje del electorado aún no definió su voto, lo que anticipa una contienda abierta y con múltiples postulantes.
Las críticas y el clima social
Una de las legisladoras que impulsó la censura, Ruth Luque, fue contundente al justificar la decisión.
“Pedimos que se ponga fin a esta agonía para que podamos crear verdaderamente la transición que los ciudadanos esperan”, afirmó.
Y agregó:
“No una transición con intereses ocultos, tráfico de influencias, reuniones secretas y figuras encapuchadas. No queremos ese tipo de transición”.
Jeri, por su parte, adelantó que respetará el resultado de la votación.
El trasfondo de la crisis incluye el antecedente reciente de la destitución de Dina Boluarte, quien fue removida por unanimidad en octubre tras perder el respaldo de los partidos que la sostenían en medio de cuestionamientos por corrupción y por el aumento de la inseguridad.







