Los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España manifestaron este domingo su profunda preocupación por las acciones militares ejecutadas unilateralmente por Estados Unidos en territorio venezolano, en el marco de la captura de Nicolás Maduro. A través de un comunicado conjunto difundido el 4 de enero de 2026, los seis países advirtieron que este tipo de intervenciones contravienen principios fundamentales del derecho internacional y representan un riesgo grave para la estabilidad regional.
En el texto, las cancillerías remarcaron que el uso o la amenaza de la fuerza vulnera la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados. Además, alertaron que este precedente pone en peligro a la población civil y puede derivar en una escalada de tensiones en América Latina y el Caribe, una región que —recordaron— se ha definido históricamente como zona de paz.
Rechazo a la intervención y alerta por los recursos estratégicos
El comunicado también expresó inquietud ante cualquier intento de control, administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos de Venezuela. Esta advertencia se produce luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que se concrete una transición “segura” y “apropiada”, y anunciara que compañías petroleras norteamericanas invertirán miles de millones de dólares para recuperar la infraestructura energética del país caribeño.
Para los seis gobiernos firmantes, estas declaraciones refuerzan la necesidad de rechazar toda forma de injerencia externa. En ese sentido, insistieron en que la crisis venezolana no puede resolverse mediante imposiciones militares ni decisiones unilaterales, sino a través del respeto estricto al derecho internacional y a la autodeterminación de los pueblos.
Llamado a una salida pacífica y al rol de la ONU
Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España coincidieron en que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones. Subrayaron, además, que solo un proceso político inclusivo, liderado por los propios venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana.
En el cierre del comunicado, los seis países llamaron a la unidad regional más allá de las diferencias políticas y exhortaron al secretario general de la ONU, António Guterres, y a los Estados miembros de los mecanismos multilaterales a utilizar sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional.
Mientras tanto, Nicolás Maduro pasó su primera noche detenido en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en Nueva York. El ex mandatario venezolano enfrenta cargos en un tribunal federal por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos vinculados al uso de armas automáticas, en una causa impulsada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.





