Desde un partido de básquet hasta el desenlace de una elección presidencial, todo parece ser materia de apuesta en internet. En los últimos días, ese universo opaco de transacciones especulativas volvió al centro de la escena por un caso explosivo: un apostador ganó más de 400.000 dólares tras prever la caída del expresidente venezolano Nicolás Maduro, apenas horas antes del operativo estadounidense que derivó en su captura.
La jugada se realizó en Polymarket, la plataforma de predicciones más grande del mundo, y encendió sospechas por el timing de las apuestas y el perfil prácticamente anónimo del usuario. Mientras algunos deslizan la posibilidad de uso de información privilegiada, otros sostienen que el clima previo en torno al futuro del poder en Venezuela ya alimentaba ese tipo de especulaciones de alto riesgo.

La empresa, por ahora, optó por el silencio y no respondió a los pedidos de comentarios.
Cómo funcionan las plataformas de predicción
Las llamadas plataformas de predicción permiten a los usuarios comprar y vender contratos vinculados a eventos futuros. En la jerga del sector, se trata de “contratos de evento”, que suelen presentarse como apuestas de “sí” o “no”. El valor de cada contrato oscila entre cero y un dólar, y refleja la probabilidad colectiva de que ese hecho ocurra.
Cuanto más probable se percibe un evento —una elección, una guerra, una decisión política—, más sube el precio del contrato. Los usuarios pueden retirar su dinero antes del desenlace final para asegurar ganancias parciales o limitar pérdidas. El sistema funciona las 24 horas, los siete días de la semana, y combina lógica financiera con dinámica de juego.
Los defensores del modelo aseguran que poner dinero en juego mejora la calidad de las predicciones. Economistas como Koleman Strumpf, de la Universidad Wake Forest, señalan que estos mercados han anticipado con precisión algunos resultados electorales recientes. Sin embargo, incluso sus impulsores admiten que no son una bola de cristal y que los errores —y las pérdidas— son parte estructural del negocio.
El costado más controvertido es el anonimato. Aunque las plataformas recolectan datos para validar pagos, la mayoría de los apostadores operan bajo seudónimos, lo que dificulta saber quién gana y por qué. Para los críticos, esta opacidad amplía el riesgo de manipulación, uso de información sensible y daños económicos, especialmente entre usuarios con problemas de ludopatía.
Quiénes dominan el negocio y por qué crece
Polymarket lidera el mercado global, financiando contratos mediante criptomonedas, tarjetas y transferencias bancarias. Su principal competidor es Kalshi, que opera bajo regulación federal en Estados Unidos y logró habilitación judicial para ofrecer apuestas políticas y deportivas antes de las elecciones de 2024.
El contexto regulatorio explica buena parte del auge. Durante la presidencia de Joe Biden, el control fue más estricto: en 2022, Polymarket fue excluida del mercado estadounidense tras un acuerdo con la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). Con el regreso de Donald Trump, el escenario cambió: la plataforma anunció su vuelta al país y habilitó listas de espera para nuevos usuarios.
A ese ecosistema se sumaron pesos pesados: DraftKings y FanDuel lanzaron sus propios mercados de predicción, Robinhood amplió su oferta y Truth Social, la red de Trump, prometió integrar un sistema similar junto a Crypto.com. Un dato que no pasó desapercibido: Donald Trump Jr. cumple roles de asesoría tanto en Polymarket como en Kalshi.
Fuente: AP







