YPF dio este lunes un nuevo paso en su proceso de transformación estratégica. El Directorio de la petrolera de mayoría estatal aprobó la oferta vinculante presentada por Adecoagro para adquirir el 50% de su participación en Profertil, la principal productora de urea granulada del país, por un monto cercano a los USD 600 millones, tal como habíamos adelantado ayer en el editorial de La Cuarta Online.
La operación, cuyo cierre quedará sujeto al cumplimiento de las condiciones habituales en este tipo de transacciones, se inscribe de lleno en el Plan 4×4 que la compañía viene ejecutando desde hace casi dos años: salir de activos no estratégicos a buenos precios, simplificar el portafolio y concentrar capital en su núcleo de negocio, el shale oil y gas de Vaca Muerta.

Según destacaron fuentes del sector, no se trata de una venta forzada por necesidades de caja. Profertil es una empresa rentable, con generación de dividendos y liderazgo regional en fertilizantes. Sin embargo, su perfil industrial y agroquímico quedó por fuera del nuevo ADN que YPF busca consolidar.
En ese sentido, la compañía viene avanzando en una redefinición profunda de su estructura: menos empresa integrada y más foco en hidrocarburos no convencionales. El objetivo es claro: convertirse en una empresa shale de clase mundial, capaz de escalar producción, exportaciones y generación de divisas en el mediano plazo.
El Plan 4×4 y el giro hacia el shale puro
Desde la implementación del Plan 4×4, YPF aceleró la rotación de activos. En el plano internacional, concretó la salida casi total de operaciones no estratégicas en Chile y Brasil. En el mercado local, reforzó su presencia en Vaca Muerta con adquisiciones clave como Sierra Chata a ExxonMobil y Rincón de la Ceniza y La Escalonada a Total Austral.
La venta parcial de Profertil se suma a esa hoja de ruta. Menos dispersión, más foco. Menos capital inmovilizado en negocios ajenos al core, más recursos volcados al desarrollo del principal motor energético del país.





