Whirlpool confirmó el cierre definitivo de su planta de lavarropas ubicada en el Parque Industrial de Pilar y el despido de 220 trabajadores, quienes fueron notificados en las últimas horas del apagado total de la línea de producción.
La compañía multinacional, que había reinaugurado la fábrica en 2022 con una inversión millonaria y proyecciones de exportación, decidió dar marcha atrás a su apuesta industrial en el país. Desde ahora, su operación local quedará limitada a importación, comercialización, repuestos y servicio técnico, con una estructura mínima que rondará los 100 empleados.
Caída del consumo y competitividad perdida
El cierre se da en un contexto de fuerte caída del consumo interno y una notable pérdida de competitividad frente a productos importados. Según detallaron desde la compañía en un comunicado, mantener la producción local ya no era viable en términos de costos y escala.
Durante los últimos meses, la planta de Pilar había comenzado a evidenciar señales de alarma: menos turnos productivos, vacaciones adelantadas y finalización de contratos temporales, hasta llegar a una baja sostenida del volumen de fabricación. De producir entre 500 y 600 unidades diarias, la línea había caído a cerca de 400.
Trabajadores sorprendidos y tensión sindical
El anuncio tomó por sorpresa a buena parte del personal. Algunos empleados fueron trasladados fuera del establecimiento mientras reclamaban precisiones sobre sus indemnizaciones y continuidad gremial.
La Unión Obrera Metalúrgica abrió una negociación para garantizar un paquete de salida que incluya indemnización completa y una compensación adicional. Desde el gremio señalaron que la forma de comunicación y el carácter repentino de la medida agravaron el conflicto.
Un retroceso para la industria nacional
El cierre de Whirlpool en Pilar representa un duro golpe para la producción de línea blanca en Argentina. Se pierde una de las plantas más modernas del país, equipada para fabricar lavarropas de última generación con alto nivel de automatización.
Además, se profundiza una tendencia que preocupa al sector: las multinacionales eligen importar en lugar de producir, mientras la industria local enfrenta costos elevados y menor capacidad competitiva para exportar.
Qué espera la compañía
Whirlpool aseguró que su permanencia en Argentina “no está en discusión”. La filial local continuará comercializando electrodomésticos y prestando servicios a usuarios, con foco en la importación de productos terminados.
Sin embargo, quedan interrogantes abiertos:
- ¿Qué pasará con el predio industrial de Pilar?
- ¿Se absorberá parte de los trabajadores en otras empresas?
- ¿Cuál será el impacto en proveedores y logística de la región?





