Luego de una ola de reclamos por fuertes aumentos en las boletas del Impuesto a las Patentes, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció que enviará un proyecto de ley a la Legislatura porteña para que las actualizaciones del tributo tengan como límite máximo la inflación de 2025.
En los últimos días, miles de contribuyentes comenzaron a recibir las primeras boletas de 2026 con incrementos que, en algunos casos, superaban el 100% interanual. La situación afectó principalmente a vehículos más antiguos, que pasaron a tributar montos sensiblemente más altos que el año anterior.
Qué pasó con las patentes y por qué hubo subas tan altas
Desde la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) aclararon que no hubo un aumento de alícuotas, ya que el esquema progresivo del impuesto fue aprobado por la Legislatura en diciembre de 2024 y sigue vigente. Según explicaron, el impacto se originó por un cambio en el criterio de valuación fiscal.
Hasta fines de 2025, la Ciudad tomaba como referencia la tabla de valuaciones de la Dirección Nacional de la Propiedad del Automotor (DNRPA). A partir de este año, comenzó a utilizar los precios de mercado publicados por ACARA, con el objetivo de corregir distorsiones acumuladas durante años. Sin embargo, ese ajuste provocó que muchos autos, sobre todo los de mayor antigüedad, duplicaran su valuación fiscal de un período a otro.
Los contribuyentes afectados cuestionaron que el nuevo criterio modificó las reglas bajo las cuales adquirieron sus vehículos y denunciaron que el impacto no guarda relación con la inflación real.
El proyecto para poner un tope y qué pasará ahora
Ante el malestar social, la administración porteña confirmó que impulsará una iniciativa legislativa para que ningún aumento de patente en 2026 supere el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2025, que cerró en 31,5%. Además, se anunció la prórroga de los vencimientos actualmente previstos, mientras se define el tratamiento del proyecto.
Desde el Ejecutivo de la Ciudad remarcaron que el objetivo es dar previsibilidad a los contribuyentes y evitar subas desmedidas, sin modificar el esquema general del tributo. De aprobarse la ley, las patentes quedarán formalmente atadas al límite inflacionario del año pasado.







