La intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a impactar este martes en la economía mundial. Mientras continúan los enfrentamientos militares en Oriente Medio y aumenta la tensión en torno al estratégico estrecho de Ormuz, los precios internacionales del petróleo registraron una fuerte suba y los principales mercados financieros operaron con resultados dispares. El escenario mantiene en alerta a inversores, gobiernos y empresas por el posible efecto sobre la inflación, el comercio y el crecimiento económico global.
El petróleo vuelve a dispararse por la crisis en Oriente Medio
El crudo Brent, referencia internacional, aumentó un 4,1% y alcanzó los 86,73 dólares por barril, luego del salto cercano al 10% registrado en la jornada anterior. En paralelo, el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanzó 3,1%, hasta los 80,55 dólares.
Aunque los valores todavía permanecen por debajo del pico cercano a los 120 dólares alcanzado durante los momentos de mayor tensión del conflicto, el mercado volvió a reaccionar con preocupación ante la incertidumbre sobre el abastecimiento energético.
La escalada militar se profundizó después de que Estados Unidos e Irán aseguraran, por separado, tener el control operativo sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del planeta para el transporte de petróleo.
Los nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes y la decisión de Washington de reforzar el bloqueo sobre la zona incrementaron la cautela entre las compañías navieras, dificultando el tránsito de petroleros desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.
Bolsas mixtas, presión sobre la inflación y expectativa por los balances
El aumento del precio del petróleo volvió a trasladarse a los mercados financieros. En Europa, las principales bolsas comenzaron la jornada con pérdidas: el DAX alemán retrocedió 0,6%, el CAC 40 francés cayó 0,9% y el FTSE 100 de Londres perdió 0,6%.
En contraste, los mercados asiáticos lograron recuperarse de las bajas iniciales. El índice Nikkei de Tokio avanzó 0,7%, mientras que las bolsas de Corea del Sur, Shanghái y Hong Kong también finalizaron con ganancias moderadas.
En Wall Street, los futuros del S&P 500 y del Dow Jones mostraban retrocesos, reflejando la cautela de los inversores frente a un escenario geopolítico cada vez más incierto.
A este panorama se suma la preocupación por las elevadas valuaciones de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Empresas como Nvidia y Micron Technology registraron fuertes caídas durante la rueda anterior, mientras el mercado comienza a preguntarse si el crecimiento del sector podrá sostener el ritmo esperado.
El analista Stephen Innes, de SPI Asset Management, resumió el clima financiero al señalar que “las ganancias pueden ser reales, pero la durabilidad, los márgenes y las valoraciones siguen abiertos a discusión”.
Mientras tanto, los inversores esperan la publicación de los balances trimestrales de gigantes financieros como JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Citigroup, Bank of America y Wells Fargo, cuyos resultados serán determinantes para medir el estado de la economía estadounidense.
El avance del petróleo también reaviva los temores inflacionarios. Si los precios de la energía continúan escalando, los principales bancos centrales podrían verse obligados a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo, una decisión que ayudaría a contener la inflación, aunque también podría desacelerar la actividad económica global.
En paralelo, China informó un fuerte crecimiento de sus exportaciones durante junio, impulsadas por la demanda internacional de chips y tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial, un dato que aporta algo de optimismo en medio de un escenario internacional dominado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados.





