En un extenso documento que publicó anoche,titulado Aspectos esenciales del análisis monetario, el presidente Javier Milei volvió a cuestionar la idea de que la suba del dólar provoque automáticamente un aumento generalizado de precios. Para el mandatario, esa visión —conocida como passthrough— “es falsa” y refleja “un profundo desconocimiento en materia de teoría monetaria”.
“Más allá de que la mayor cantidad de analistas han errado por mucho sus pronósticos… lo que sorprende es la persistencia en los mismos errores analíticos”, sostuvo Milei, apuntando contra economistas que, según dijo, aún trabajan con marcos conceptuales superados desde el siglo XIX.
Historia del dinero y rol del Estado
El presidente dedicó parte del escrito a repasar el origen del dinero, desde el trueque y el dinero mercancía hasta la emisión estatal. Acusó al Estado de “quedarse con el monopolio de la emisión de dinero” y “perfeccionar el atraco” mediante el curso forzoso.
Para Milei, el dinero es simplemente “un bien de intercambio indirecto” cuya demanda está vinculada al consumo y los precios. “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, generado por un exceso de oferta de dinero, ya sea porque subió la oferta y/o cayó la demanda”, reiteró.
Contra el passthrough
El jefe de Estado cuestionó que el alza del dólar sea tomada como causa directa de la inflación. Explicó que, frente a un exceso de oferta de dinero, el tipo de cambio sube primero por tratarse de “un activo financiero”, y luego lo hacen los precios de los bienes transables, los mayoristas, los minoristas y finalmente los salarios.
Para sostener su argumento, citó el “efecto Hume-Cantillon”, que describe el impacto distributivo del ingreso de dinero en la economía y el desfase temporal en el aumento de precios. Además, señaló que en un modelo de equilibrio general el dólar es una variable endógena, lo que a su entender vuelve incompatible la noción de passthrough.
Proyecciones y advertencias
Milei aseguró que su gobierno “apagó la máquina de hacer billetes” en los primeros seis meses de gestión y que, debido a los rezagos de la política monetaria —que estimó entre 18 y 24 meses—, la inflación “será sólo un mal recuerdo” hacia mediados de 2026.
Sin embargo, advirtió que el proceso puede demorarse si existe “sobrante monetario” producto de controles de precios o de capitales, lo que, según afirmó, “exacerba la estafa a manos del Estado”.
“No hay inflación sin convalidación monetaria”
En su conclusión, el presidente sostuvo que ante cambios de precios relativos, como el aumento del dólar frente a otros bienes, “no se genera inflación” si no hay emisión que lo convalide. Calificó la asociación popular entre devaluación e inflación como una “correlación espuria” producto de décadas de déficit fiscal y emisión.
“Por el bien de los argentinos deseo que asimilen la lección. Que D’s bendiga a los argentinos. Y que las Fuerzas del Cielo nos acompañen”, cerró el texto.





