Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas argentinas registraron una caída real del 1,6% interanual en octubre de 2026, mientras que mostraron una leve mejora del 0,3% frente a septiembre. El balance del año continúa en terreno negativo, con un retroceso acumulado del 2%, en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo, la cautela de los consumidores y las dificultades para sostener la actividad comercial.
El relevamiento reflejó un consumo concentrado principalmente en productos esenciales y compras de menor valor. Aunque algunos rubros tuvieron un impulso durante la primera parte del mes por el Día de la Madre y el cambio de temporada, el movimiento perdió intensidad en las últimas semanas, condicionado por los límites de los ingresos familiares y las restricciones al financiamiento.
Qué pasó con las ventas según cada rubro
El comportamiento fue dispar entre los siete sectores relevados. Calzado y marroquinería y Textil e indumentaria encabezaron las subas interanuales, con un crecimiento del 3,6% cada uno. También avanzó Perfumería, que registró una mejora del 0,8%.
En cambio, los mayores retrocesos se observaron en Farmacia, con una caída del 3,7%; Alimentos y bebidas, con una baja del 3,5%; y Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, que retrocedió 3,4%. Por su parte, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles mostró una contracción del 0,5%.
Un dato que sobresalió fue el desempeño del comercio electrónico: las ventas online de negocios que también cuentan con locales físicos crecieron 17,7% interanual. En la comparación con septiembre, el avance fue del 0,3%.
Comerciantes cautelosos y pocas expectativas de inversión
La percepción de los empresarios también refleja las dificultades del sector. El 51,9% sostuvo que su situación se mantuvo sin cambios frente al año anterior, mientras que el 41% afirmó que empeoró. Apenas el 7,1% señaló una evolución favorable.
De cara a los próximos doce meses, el 48,4% espera que su actividad permanezca estable y el 41,1% proyecta una mejora. Sin embargo, el 54,9% considera que no es un buen momento para invertir, frente a un 15,8% que sí evalúa realizar desembolsos.
A la presión sobre las ventas se suman los mayores costos operativos, las tarifas y los precios de reposición, además de la competencia de los mayoristas y los productos importados que se comercializan por plataformas digitales.




