La actividad industrial en Argentina comenzó 2026 con señales de enfriamiento. Un informe difundido por la Unión Industrial Argentina reveló que el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) se ubicó en 36,5 puntos en enero, un nivel que refleja una contracción en la actividad fabril.
El indicador funciona como un termómetro adelantado del sector manufacturero: cuando se ubica por debajo de 50 puntos predominan las respuestas negativas entre las empresas consultadas. En este caso, el resultado mostró una clara mayoría de firmas que registraron caídas en producción y ventas.
El relevamiento, elaborado por el Centro de Estudios de la entidad sobre 644 empresas industriales de todo el país, marcó además una baja de 7,5 puntos respecto del relevamiento anterior y una caída de 5,6 puntos frente a enero de 2025.
Producción y ventas en retroceso
Según el informe, el 53,3% de las empresas redujo su nivel de producción en comparación con el promedio del cuarto trimestre de 2025, mientras que solo el 13% logró aumentar su actividad.
En paralelo, el mercado interno también mostró señales de debilidad: el 54,7% de las compañías registró una caída en sus ventas locales, frente a apenas el 13,3% que reportó mejoras.
Las exportaciones también reflejaron dificultades, aunque con menor intensidad. Cerca del 30% de las empresas informó retrocesos en sus ventas externas, mientras que un 14,3% logró incrementarlas.
El informe señaló que la caída del mercado interno se consolidó como el principal problema del sector, ya que el 46,1% de las empresas identificó la debilidad del consumo como su mayor desafío.
Impacto en el empleo y las finanzas
El deterioro de la actividad también impactó en el empleo industrial. Durante enero, el 22,2% de las empresas redujo su dotación de personal, ya sea mediante despidos, suspensiones o recortes de turnos laborales.
Las perspectivas tampoco son optimistas. Solo el 19,4% de las firmas prevé contratar trabajadores en los próximos doce meses, mientras que el 26% anticipa que continuará reduciendo su plantilla.
A esto se suman las dificultades financieras que atraviesan muchas compañías. El 45,6% de las empresas indicó haber tenido problemas para cumplir con al menos una de sus obligaciones de pago, ya sea salarios, proveedores, impuestos o servicios.
Entre los factores que presionan sobre la actividad industrial aparecen el enfriamiento del consumo interno, el aumento de los costos financieros y la creciente competencia de productos importados, en un contexto de apertura comercial y reorganización de la economía.
En este escenario, el informe también reflejó una caída en las expectativas empresariales: el porcentaje de compañías que espera mejoras en su situación económica bajó a 47,8%, por debajo del nivel registrado en el relevamiento anterior.





