La economía argentina tiene margen para iniciar en 2026 una etapa de crecimiento vigoroso y sostenible, siempre que el Gobierno avance con una secuencia ordenada de reformas estructurales. Así lo plantea el exministro de Economía Domingo Cavallo, quien advierte que el ajuste fiscal logrado en tiempo récord y los incentivos a las grandes inversiones son condiciones necesarias, pero no suficientes, para consolidar la recuperación.
Según el análisis, el desafío central no pasa solo por sostener el equilibrio fiscal, sino por lograr que la reactivación alcance también a los sectores vinculados al mercado interno y se traduzca en mejoras sostenidas del empleo, la inversión y el crédito. Para eso, la hoja de ruta de reformas y el momento en que se apliquen resultan determinantes.
Las reformas clave y el orden para implementarlas
Cavallo considera que la aprobación del Presupuesto 2026 es el primer paso fundamental, ya que consolida la eliminación del déficit y ordena las expectativas económicas. A partir de allí, plantea acelerar la reprivatización de empresas estatizadas en las últimas décadas y destinar esos recursos a inversión en infraestructura, un área que arrastra años de deterioro y que puede transformarse en motor de crecimiento sin romper el equilibrio fiscal.
El segundo eje central es la sanción de un nuevo régimen monetario y cambiario que permita liberar el mercado de divisas y normalizar el crédito al sector privado. En ese escenario, el Banco Central debería acumular reservas propias, el riesgo país bajar de manera significativa y las tasas de interés ubicarse en niveles compatibles con el crecimiento económico.
También destaca la importancia de una ley de modernización laboral, no solo por sus efectos a mediano plazo sobre el empleo, sino por los incentivos impositivos que podría generar para pequeñas y medianas empresas. La idea es extender beneficios similares a los del régimen de grandes inversiones a firmas de menor tamaño, fortaleciendo el entramado productivo.
Riesgo país, mercado interno y la salida del “callejón”
El exministro subraya que reducir el riesgo país es incluso más relevante que acelerar la baja de la inflación. Un nivel elevado del riesgo mantiene latente la posibilidad de crisis cambiarias o de tasas de interés excesivas, que terminan afectando al consumo y la inversión. Por eso, advierte contra metas de inflación demasiado ambiciosas mientras persistan restricciones cambiarias.
En paralelo, la reactivación del mercado interno dependerá de tasas reales razonables, mayor acceso al crédito y un plan de infraestructura que combine privatizaciones y concesiones, con impacto directo en las economías regionales y en la negociación con las provincias.
Finalmente, Cavallo rechaza la idea de que la economía esté atrapada en un “callejón sin salida”. Sostiene que una salida ordenada del cepo y la normalización del sistema monetario y financiero pueden generar un impacto transitorio, pero permitirían retomar un sendero de estabilidad con crecimiento. Cuanto antes se adopten estas decisiones, concluye, mejores serán las perspectivas económicas y políticas de cara a los próximos años.





