En el cierre del año y en un contexto de fuerte sensibilidad por los precios, el Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida define aumentos parciales que comenzarán a regir desde el 1° de enero de 2026 y que tendrán impacto directo en los valores de la nafta y el gasoil en todo el país.
El decreto establece un mecanismo de aplicación gradual de los incrementos pendientes, con el objetivo de evitar un salto brusco en los precios finales y sostener el equilibrio fiscal en el inicio del próximo año.
Cómo serán los aumentos de nafta y gasoil en enero
Para el mes de enero de 2026, el Gobierno dispuso incrementos específicos en los montos fijos de los impuestos que gravan a los combustibles. En el caso de las naftas —tanto la sin plomo de hasta y más de 92 octanos como la nafta virgen— el aumento impositivo será de $17,291 por litro en el impuesto a los combustibles líquidos, a lo que se suma un ajuste de $1,059 correspondiente al impuesto al dióxido de carbono.
En el gasoil, el impacto será diferenciado. El impuesto a los combustibles líquidos aumentará $14,390 por litro, con un adicional de $7,792 en las zonas alcanzadas por el tratamiento diferencial vigente para regiones del sur del país. A esto se suma un incremento de $1,640 por litro en concepto de impuesto al dióxido de carbono.
Estos valores se aplicarán únicamente a los consumos realizados entre el 1° y el 31 de enero de 2026, como parte de una estrategia de actualización parcial de los impuestos que se encontraban postergados.
Qué pasará con los impuestos a partir de febrero
Además de fijar los aumentos de enero, el decreto modifica el cronograma de aplicación del resto de los incrementos impositivos pendientes. En ese sentido, se decidió diferir hasta el 1° de febrero de 2026 la entrada en vigencia de los ajustes restantes que surgen de las actualizaciones trimestrales acumuladas.
De este modo, el Gobierno busca dosificar el impacto en los surtidores, escalonando las subas impositivas y evitando concentrarlas en un solo mes. La decisión se enmarca en la política de actualización de impuestos atada a la evolución de la inflación, pero con aplicación gradual para amortiguar su efecto sobre los precios finales y el consumo.





