El ajedrez argentino acaba de marcar un hito sin precedentes. Faustino Oro, el prodigio de apenas 12 años que deslumbra al mundo con su talento frente al tablero, firmó contrato con Wasserman, una de las agencias de representación deportiva más influyentes del planeta. El acuerdo no solo potencia su carrera, sino que redefine el lugar del ajedrez dentro de la industria global del deporte.
La firma estadounidense, con presencia en más de 20 países, representa a figuras de primer nivel como Federico Valverde, John Stones, Mikel Arteta y Alejandro Grimaldo. Ahora, por primera vez, suma a un ajedrecista argentino a su cartera de talentos, en un movimiento que rompe moldes y abre un nuevo capítulo para la disciplina.

La llegada de Faustino Oro a Wasserman implica mucho más que un contrato de representación. A partir de ahora, la agencia gestionará su marca personal, la captación de patrocinadores internacionales y su posicionamiento mediático, llevando al ajedrez a un terreno históricamente reservado para los deportes de masas.
Con el lema “El niño que revolucionó el ajedrez”, Wasserman presentó oficialmente al joven Maestro Internacional, destacándolo como “una estrella en ascenso con un futuro extraordinario”. El objetivo es claro: rodear a Oro de una estructura profesional de elite para que pueda enfocarse exclusivamente en su desarrollo deportivo y en seguir rompiendo récords.
El impacto simbólico también es fuerte. Por primera vez, un ajedrecista argentino comparte mesa de negociación con futbolistas top de Europa, lo que consolida a Faustino como un fenómeno no solo deportivo, sino también cultural y comercial.
El sueño inmediato: ser el Gran Maestro más joven de la historia
El acuerdo llega en un momento clave. Oro ya es el Maestro Internacional más joven de todos los tiempos y ahora va por un objetivo aún mayor: convertirse en el Gran Maestro más joven de la historia, récord que hoy pertenece al estadounidense Abhimanyu Mishra.
Para lograrlo, el argentino deberá conseguir su tercera y última norma antes del 7 de marzo. Necesita disputar un torneo clásico avalado por la FIDE, enfrentar al menos a tres Grandes Maestros y alcanzar una performance mínima de 2600 puntos, lo que suele equivaler a un resultado cercano a los 7 puntos sobre 9 partidas.





