Lo que alguna vez fue un proyecto respaldado por la idolatría, hoy es un modelo que hace agua por todos lados. El gobierno de Juan Román Riquelme en Boca atraviesa su momento más frágil: lejos del “club de los ídolos” que prometía devolverle la gloria al Xeneize, hoy el escenario está poblado de internas, caprichos y decisiones que sólo aumentan el descontento de los hinchas.
Hoy a la mañana se dio una de las noticias más esperadas por el fanático bostero: La disolución del Consejo de Fútbol. Se ha apartado a Raúl Cascini y a Mauricio Serna de la institución. Pero, la cabeza de Marcelo Delgado aún no ha rodado: Lo paradójico es que, a pesar de los evidentes errores de gestión, Riquelme sigue sin asumir culpas propias. Cambia apellidos, pero no el método.
La alternativa más firme es que se defina a una nueva figura de director deportivo o manager: aseguran que hay varios candidatos en evaluación y la idea sería anunciarlo la semana que viene. Los primeros nombres que aparecieron son Carlos Fernando Navarro Montoya y Alberto Márcico, Más atrás también correrían José Pekerman y Claudio Borghi.
Mientras tanto, el equipo acumula 11 partidos sin ganar y su presente es cada vez más preocupante. Miguel Ángel Russo está al borde del despido, con menos de diez partidos dirigidos. Y aunque los errores dirigenciales vienen de arrastre, el 2026 se puede quedar sin Copa Libertadores otra vez. Una muestra de la ineficiencia institucional es el famoso mail a la Conmebol mal enviado que impidió inscribir a jugadores en 2024.
Como fue usual en la Era Riquelme, cuando los resultados futbolísticos no dan, se barajó la chance de la Remodelación de La Bombonera. Ésta vez, se dio a conocer la posibilidad de la ampliación, que ni siquiera tuvo un buen porcentaje de aceptación de los hinchas. La noticia ha salido hace una semana y quedó perdida, como fue siempre durante la etapa riquelmista.
Además, a Boca se le viene un partido complicado ante Racing en La Bombonera. A pesar del mal arranque de La Academia, el hincha xeneize espera no sacar un buen resultado y es lo ha acostumbrado este mal rendimiento. En este Boca, donde cada decisión parece peor que la anterior, ya no hay ROMANticismo que alcance. Como plus, el equipo no acompaña con actuaciones amateur de algunos de los jugadores más pagos del club. La era Riquelme necesita autocrítica urgente. La salida del CDF es un rasgo de autodestrucción dentro del manejo del club.





