La protesta frente al Congreso de la Nación Argentina derivó este miércoles en graves incidentes, con al menos tres efectivos heridos y dos manifestantes detenidos, según confirmaron fuentes oficiales. La violencia escaló pasadas las 15, cuando comenzaron a registrarse lanzamientos de bombas molotov contra las fuerzas de seguridad.
En un primer momento, los enfrentamientos incluyeron piedras, palos y botellas de vidrio arrojadas desde detrás del vallado, por un grupo minúsculo de personas referenciados con grupos de Izquierda. Luego, un grupo reducido avanzó con escudos de madera y artefactos incendiarios caseros.
Las fuerzas federales respondieron con gas lacrimógeno, gas pimienta y camiones hidrantes, mientras intentaban contener el avance de los manifestantes y evitar que se derribaran las vallas que rodean el Palacio Legislativo. Cabe destacar, que las columnas de los gremios de la CGT, no participan de los disturbios.
Escalada de tensión y respuesta oficial
Cerca de las 15.20, la tensión aumentó cuando algunos manifestantes lograron tirar parte del vallado. La Gendarmería Nacional Argentina formó un cordón para impedir el paso hacia el edificio y reforzó el operativo junto a la Policía Federal Argentina.
En medio del operativo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se pronunció a través de su cuenta en X:
“Las manifestaciones deben desarrollarse de manera pacífica. Ante cualquier hecho de violencia, nuestras Fuerzas van a intervenir”, escribió.
Además, confirmó el saldo parcial de la jornada:
“Ya hay 2 detenidos por agredir a nuestro personal. Tenemos 3 efectivos de Gendarmería Nacional heridos y 1 de la Policía Federal Argentina”, precisó.
La funcionaria también advirtió sobre el tipo de elementos utilizados durante los disturbios:
“Están armados con morteros, molotovs y gomeras con tuercas. Los tenemos identificados y van a pagar las consecuencias. Seguridad y orden”, concluyó.
Mientras tanto, algunos grupos continuaban rompiendo veredas en calles aledañas para obtener más piedras, lo que obligó a reforzar el despliegue en el perímetro.
Por su parte, el ministro del interior, Diego Santilli escribió: “Estos no son defensores de los trabajadores, son DELINCUENTES ORGANIZADOS. Esto es lo que se termina en la Argentina, el apriete a los laburantes y el choreo de la industria del juicio”.





