La Confederación General del Trabajo (CGT) celebra este miércoles su Congreso Nacional Ordinario en el estadio de Obras Sanitarias, en el barrio porteño de Núñez, con un objetivo central: renovar su conducción y definir una estrategia común ante la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Tras una jornada de intensas negociaciones y cruces entre los distintos sectores gremiales, el acuerdo más firme apunta a un nuevo triunvirato encabezado por Cristian Jerónimo (Vidrio), Jorge Sola (Seguros) y Octavio Argüello (Camioneros). El entendimiento, alcanzado “con fórceps”, busca sostener la unidad cegetista frente al desafío político y sindical que representa la modernización del régimen laboral.
Un congreso clave en tiempos de tensión
La cita, convocada para las 9:00, reúne a los principales referentes del movimiento obrero en un clima de cautela. La conducción que surja del encuentro deberá definir la postura de la central frente a la reforma laboral, un eje que promete dominar la agenda del segundo tramo de la gestión libertaria.
En las últimas horas, el acuerdo logró contener a Armando Cavalieri (Comercio), quien había pedido postergar el congreso seis meses para reforzar la negociación con el Gobierno. Sin embargo, el malestar persiste en el sector del gastronómico Luis Barrionuevo, que ve cómo su espacio, representado por Carlos Acuña, queda fuera del nuevo triunvirato.
El reparto del poder: nombres y equilibrios
Las conversaciones del martes en la sede de la UOCRA fueron determinantes. Participaron figuras como Gerardo Martínez, Héctor Daer, Hugo Moyano, José Luis Lingeri y Guillermo Moser, entre otros. Allí se cerró el esquema tripartito con Jerónimo, Sola y Argüello como nombres de consenso.
Aunque sonaron alternativas femeninas —como Maia Volcovinsky (Judiciales) o Marina Jaureguiberri (Docentes Privados)—, finalmente la presión de Hugo Moyano inclinó la balanza para conservar un representante del gremio de Camioneros, lo que dejaría al nuevo triunvirato sin presencia femenina.
Por fuera del núcleo mayoritario, el barrionuevismo amagó con presentar una lista propia, pero no logró reunir el apoyo necesario. Con 32 secretarías por repartir, el sector gastronómico carece de aliados suficientes para disputar la conducción.
Unidad estratégica frente al Gobierno
En la CGT saben que la prioridad es preservar la unidad ante la inminente discusión por la reforma laboral. “No podemos llegar divididos a la negociación con Milei”, deslizó un dirigente cercano a Daer.
El Ejecutivo libertario busca avanzar en una flexibilización de las normas laborales, una agenda que ya había sido parcialmente incluida en el DNU 70/2023 —hoy frenado por la Justicia a partir de una presentación de los abogados de la central obrera—.
En este contexto, la nueva conducción será clave para articular una respuesta política y técnica frente a los cambios que el Gobierno pretende impulsar en el Congreso.
Relevo generacional y reacomodamientos internos
El ascenso de Cristian Jerónimo, de 49 años, es leído dentro y fuera de la CGT como un gesto de renovación. El titular del sindicato del Vidrio, que supo estar alineado con Pablo Moyano, se acercó en los últimos años al grupo de los llamados “independientes” y hoy cuenta con el aval de sectores dialoguistas.
En paralelo, Jorge Sola, actual secretario de Comunicación, mantiene el respaldo de Héctor Daer y de los gremios más grandes de servicios, conocidos como “los gordos”.
En el armado del Consejo Directivo se prevé, además, la continuidad de Gerardo Martínez (UOCRA) en Relaciones Internacionales, Andrés Rodríguez (UPCN) como secretario adjunto y Abel Furlán (UOM) en la secretaría gremial.





