El Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil fracasó este viernes en una reunión virtual convocada por el Gobierno nacional, luego de que la CGT y las dos CTA rechazaran la propuesta empresaria de aumentar 1,8% en septiembre y 1,7% mensual desde octubre hasta abril. El encuentro se realizó para definir el nuevo piso salarial de los trabajadores argentinos, pero terminó sin consenso y ahora será el Ejecutivo el que establezca el aumento por decreto.
La reunión volvió a quedar atravesada por las diferencias entre las centrales sindicales, las cámaras empresarias y el Gobierno. Además del porcentaje de incremento, uno de los principales conflictos fue la modalidad del encuentro: los gremios habían reclamado que el Consejo regresara a la presencialidad, pero la Secretaría de Trabajo mantuvo el formato virtual.
Actualmente, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se ubica en $376.600 mensuales, mientras que para los trabajadores jornalizados el valor mínimo es de $1.883 por hora.
La propuesta sindical estuvo muy lejos de la planteada por los empresarios. Las centrales obreras reclamaron llevar el salario mínimo a $911.000 en julio y $993.000 en diciembre, mientras que la oferta empresaria contemplaba una actualización escalonada que llevaría el mínimo hasta unos $468.000 en abril.
El rechazo fue inmediato. “Lo que ofrecieron no alcanza ni para un kilo de pan”, cuestionó el cotitular de la CGT Jorge Sola, al referirse a la propuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA).
La diferencia entre ambas posiciones expuso nuevamente la distancia entre las necesidades planteadas por los sindicatos y la política salarial que pretende sostener el Gobierno, con incrementos mensuales cercanos al 2%.
La CGT se retiró y cuestionó la modalidad de la reunión
Las centrales obreras participaron de la comisión técnica salarial, donde cada sector presentó sus propuestas, pero decidieron no permanecer en la reunión plenaria ante la negativa oficial de realizarla de manera presencial.
“Nos levantamos de la reunión y nos fuimos sin realizar la reunión plenaria”, confirmó Sola, quien explicó que el reclamo sindical comenzó por “la falta de presencialidad” y por lo que consideró un incumplimiento del mandato de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de promover el diálogo tripartito.
El dirigente también cuestionó el nivel de representación oficial durante el encuentro.
“Nos quejamos de la falta de relevancia que le daban a la reunión, ya que el propio secretario de Trabajo ni siquiera estaba presente”, afirmó.
La reunión fue encabezada por la subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa. Por el sector empresario participaron representantes de la UIA y de la Cámara Argentina de Comercio, mientras que por los trabajadores estuvieron integrantes de la CGT y dirigentes de las CTA.
Para los gremios, el problema no se limita al monto del salario mínimo. También reclaman que el Consejo vuelva a funcionar como un espacio efectivo de discusión sobre empleo, formación y productividad.
Según planteó Sola, antes de retirarse reclamaron además la reactivación de las comisiones de Formación Profesional, Empleo y Productividad, con el objetivo de discutir “qué está pasando con el empleo y la productividad en la Argentina”.
El fracaso de la negociación tendrá consecuencias concretas. Como no hubo acuerdo entre las partes, el Gobierno deberá fijar el nuevo salario mínimo mediante una resolución o decreto, tal como ocurrió en anteriores oportunidades.
El SMVM, además, no solo funciona como referencia para los trabajadores que no están alcanzados por convenios colectivos. También interviene en el cálculo de determinadas prestaciones, programas sociales y subsidios. A su vez, el aumento impactará sobre la prestación por desempleo, cuyo cálculo toma como referencia las remuneraciones del trabajador.
El salario mínimo perdió más del 40% de poder adquisitivo
El nuevo fracaso del Consejo del Salario se produce mientras distintos estudios advierten sobre el fuerte deterioro del poder de compra del salario mínimo durante los últimos años.
Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA (IIEP-UBA) indicó que el salario mínimo real cayó 0,8% en julio y acumuló una pérdida de 40,5% entre noviembre de 2023 y julio de 2026.
De acuerdo con ese análisis, el salario mínimo medido en términos reales se ubicó en julio de 2026 por debajo del nivel registrado en 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Además, quedó un 67% por debajo del máximo de la serie, alcanzado en septiembre de 2011.
El deterioro explica buena parte de la dureza de la posición sindical. Para las centrales obreras, el actual valor de $376.600 dejó de cumplir con el objetivo de garantizar un ingreso mínimo suficiente para cubrir las necesidades básicas.
La crítica también llegó desde ATE. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, cuestionó con dureza tanto la propuesta empresaria como el funcionamiento del Consejo.
“Este Gobierno terminó convirtiendo al salario mínimo en un subsidio”, sostuvo.
El dirigente estatal agregó: “El Consejo del Salario debiera ser la paritaria de los que no tienen paritarias” y advirtió que el SMVM “sigue siendo de indigencia” porque, según su interpretación, no alcanza para vivir ni logra acompañar la evolución de los precios.
Aguiar también cuestionó que las últimas reuniones hayan terminado sin consenso.
“El Consejo del Salario es inservible, es una puesta en escena”, afirmó, y sostuvo que el organismo debería garantizar condiciones de vida dignas para los trabajadores que no cuentan con una negociación colectiva.




