La Cámara de Diputados le dio este miércoles un doble revés político al Gobierno nacional al rechazar los vetos presidenciales a dos leyes clave: la Emergencia en Pediatría por la crisis del Hospital Garrahan y el aumento del financiamiento universitario.
En primer término, el plenario votó la insistencia en la ley de Emergencia en Pediatría, con 181 votos afirmativos, 60 negativos y 1 abstención, lo que significó un amplio respaldo de la oposición y de parte de bloques aliados al oficialismo.

Acto seguido, y en medio de la movilización de la comunidad universitaria frente al Congreso, los diputados también rechazaron el veto a la ley de financiamiento universitario con 174 votos positivos, 67 negativos y dos abstenciones —de Ricardo López Murphy y María Eugenia Vidal-.

Con estas mayorías, los proyectos pasan al Senado, donde ya habían tenido amplia aprobación cuando fueron convertidos en ley, por lo que el escenario se presenta adverso para el Ejecutivo.
¿Qué establece cada ley?
- Emergencia en Pediatría:
Declara la emergencia del sector pediátrico a nivel nacional, con foco en el Hospital Garrahan y otros centros de referencia. Prevé la asignación extraordinaria de fondos para garantizar insumos, equipamiento, salarios y programas de atención infantil frente a la creciente demanda y la escasez de recursos. - Ley de Financiamiento Universitario:
Incrementa de manera progresiva el presupuesto destinado a las universidades nacionales, asegurando partidas para gastos de funcionamiento, salarios docentes y becas estudiantiles. El objetivo es evitar el deterioro de la calidad educativa y garantizar la continuidad de la actividad académica en todo el sistema universitario.
Una derrota política con alto impacto social
El rechazo de ambos vetos significa una señal política de fuerza de la oposición, pero también expresa la presión de sectores sociales movilizados: la comunidad médica y los trabajadores de la salud en el caso del Garrahan, y la comunidad universitaria —docentes, estudiantes y no docentes— en el caso de las universidades.
Para el Gobierno, la derrota parlamentaria refuerza la necesidad de negociar con la oposición en un Congreso donde las mayorías ya demostraron no estar alineadas con la Casa Rosada.





