El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a mostrar los números fiscales de julio con tono triunfalista: “El Sector Público Nacional registró un superávit primario de $1,74 billones, 41% más en términos reales que en julio de 2024”, señaló.
Según explicó, los ingresos totales crecieron “2,8% interanual” mientras que los gastos primarios se redujeron “1,3% en términos reales”. Sin embargo, la contracara no tardó en aparecer: el resultado financiero fue negativo en “$168.515 millones”, lo que marcó el segundo mes consecutivo de déficit financiero.
Caputo adjudicó el rojo al fuerte peso de los intereses de la deuda: “En julio se abonaron $1,9 billones en concepto de intereses de los Bonares y Globales, 247% más que el promedio mensual entre febrero y junio”. A esto se sumó el pago del medio aguinaldo a los trabajadores del Estado.
En la comparación histórica, el ministro destacó la mejora frente a 2023: “En julio del año pasado el déficit financiero fue de $754.243 millones, que a precios de hoy superarían los $3,7 billones”.
Aun así, el Gobierno conserva margen positivo en el acumulado: “En los primeros siete meses del año logramos un superávit primario equivalente a 1,1% del PBI y un superávit financiero de 0,3%”, aseguró.
Con esos números sobre la mesa, Caputo defendió la estrategia de alivio impositivo: la “expiración del Impuesto PAIS en diciembre de 2024”, la “eliminación de retenciones para economías regionales”, beneficios para exportadores que liquiden en término y la “reducción de aranceles para productos tecnológicos y electrónicos desde mayo”.





