El gobierno de la República Islámica de Irán le prohibió a partir de hoy, al argentino Rafael Grossi, jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA), ingresar al país para inspeccionar plantas nucleares, luego de las declaraciones que realizara sobre programa nuclear iraní.
“El Parlamento de Irán ha votado a favor de suspender la colaboración con el OIEA hasta que se pueda garantizar la seguridad de nuestras actividades nucleares. Esto es consecuencia directa del lamentable papel de @rafaelmgrossi al ocultar que el Organismo, hace una década, ya había cerrado todos los asuntos pendientes. Mediante esta acción maligna, facilitó directamente la adopción de una resolución políticamente motivada contra Irán por parte de la Junta de Gobernadores del OIEA, así como los bombardeos ilegales israelíes y estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes”, acusan directamente a Grossi.
Y continúa: “En una flagrante traición a sus deberes, @rafaelmgrossi tampoco ha condenado explícitamente estas flagrantes violaciones de las salvaguardias del OIEA y de su Estatuto. El OIEA y su Director General son plenamente responsables de esta sórdida situación. La insistencia de @rafaelmgrossi en visitar los sitios bombardeados con el pretexto de las salvaguardias carece de sentido y posiblemente incluso tenga intenciones malignas. Irán se reserva el derecho de tomar cualquier medida en defensa de sus intereses, su pueblo y su soberanía”.
Según la agencia de noticias iraní Mehr, el régimen ya no permitirá que el funcionario visite sus instalaciones nucleares, ni que se instalen cámaras de vigilancia en ellas.
Así lo anunció Hamid Reza Haji Babaei, vicepresidente del parlamento iraní, quien dijo este sábado que la decisión se debe al descubrimiento de datos confidenciales sobre instalaciones dentro de documentos obtenidos del régimen israelí.
En el día de ayer, el Canciller Iraní, Seyed Abbas Araghchi, había advertido también a Donald Trump, y dijo que “como pueblo, nuestra premisa básica es muy simple y directa: conocemos nuestro valor, valoramos nuestra independencia y nunca permitimos que nadie más decida nuestro destino. Si el presidente Trump realmente quiere un acuerdo, debería dejar de lado el tono irrespetuoso e inaceptable hacia el líder supremo de Irán, el gran ayatolá Jamenei, y dejar de lastimar a sus millones de seguidores más sinceros. El gran y poderoso pueblo iraní, que demostró al mundo que el régimen israelí no tenía otra opción que acudir a “Papá” para evitar ser aplastado por nuestros misiles, no tolera amenazas ni insultos. Si las ilusiones conducen a errores peores, Irán no dudará en revelar sus verdaderas capacidades, lo que sin duda pondrá fin a cualquier delirio sobre el poder de Irán. La buena voluntad engendra buena voluntad, y el respeto engendra respeto”.





