Una reflexión valiosa:
Los recientes hechos ocurridos en Villa Crespo estremecen. Una mujer con una severa patología mental mató a su familia. Es difícil escribir sobre esto sin que se nos encoja el pecho. Pero el silencio no ayuda. Porque este horror no es producto de la maldad ni de la locura como castigo divino, sino de un sistema que hace años viene dejando solas a las personas que más necesitan ser sostenidas.
Nuestra Ley de Salud Mental fue pensada con una intención justa: proteger los derechos de las personas con padecimientos mentales, evitar internaciones arbitrarias y promover tratamientos comunitarios. Pero en la práctica, esa intención se fue vaciando de recursos, de profesionales, de dispositivos concretos que puedan sostener a quienes atraviesan crisis profundas y a sus familias.
La prevención requiere más que diagnósticos: necesita presencia, escucha, equipos interdisciplinarios disponibles, red familiar contenida, seguimiento real y acompañamiento terapéutico sostenido en el tiempo.
Cuando esto no está, cuando el entorno no sabe qué hacer y los profesionales no pueden actuar si no hay “riesgo inminente”, llegamos tarde. Una y otra vez.
Este no es un caso aislado: es un espejo roto que muestra la fractura de un sistema. No se trata de castigar a una mujer, se trata de preguntarnos cómo llegamos a este punto y qué estamos haciendo como sociedad para evitar que se repita.
¿Qué hacer si estamos en una situación compleja con un familiar?
- No lo enfrentes sola/o. Buscá acompañamiento profesional, incluso aunque la persona no quiera iniciar un tratamiento. Es clave que vos tengas una red para procesar, sostener y actuar.
- Tomá en serio los síntomas. No minimices conductas que te generan preocupación. No es “dramatizar”, es anticiparte.
- Consultá en guardias de salud mental. Aunque no haya una crisis aguda, podés acercarte a hospitales públicos o centros de salud y pedir orientación.
- Registrá lo que sucede. Anotá comportamientos, frases, episodios que puedan servir como evidencia si necesitás hacer una presentación legal o pedir una intervención.
- Pedí ayuda a organizaciones comunitarias. Muchas ONGs o grupos de familiares pueden orientarte y darte respaldo emocional y legal.
- Hablá de esto. El silencio nos aísla, la palabra compartida nos abre posibilidades.
Este tema nos duele a todas y todos. Pero también nos convoca. Cuidar la salud mental no es un lujo, es una urgencia.
Con compromiso y esperanza.
@victoriafiorenzi





