Arrancó la temporada de invierno y con ella, otra vez, el combo de siempre: ganas de escaparse a la nieve, presupuesto ajustado y una oleada de estafadores esperando a las familias que buscan alquiler en Bariloche, San Martín de los Andes, Mendoza o Villa Carlos Paz.
Según alertaron organismos de defensa del consumidor en conjunto con entidades financieras, el modus operandi se repite temporada tras temporada, pero cada vez suma más víctimas. Y no es magia negra ni hackeo sofisticado: es puro trabajo de manipulación psicológica sobre gente apurada por reservar antes de que “se agote todo”.
El combo ganador de los estafadores: Instagram, apuro y una transferencia
El primer paso casi siempre pasa por Facebook o Instagram. Ahí armas perfiles que parecen sacados de una inmobiliaria seria: fotos de cabañas hermosas (muchas veces robadas de otros sitios), comentarios de “ex huéspedes” que en realidad no existieron nunca, y hasta algún video para dar más letra.
Cuando la víctima muerde el anzuelo y escribe, la conversación se muda rápido a WhatsApp. Ahí entra la segunda etapa: la presión. “Hay otra familia interesada en las mismas fechas, si no transferís ahora la perdés”. Es el clásico apriete que no deja pensar, y que empuja a mandar la seña sin chequear nada.
La tercera variante es más sutil y ocurre incluso dentro de plataformas reconocidas como Airbnb o Booking. El supuesto dueño te escribe por el chat oficial pero enseguida propone cerrar “por afuera” para ahorrarse la comisión. Ahí está la trampa: en cuanto salís del circuito de la plataforma, se esfuma cualquier garantía o reembolso si algo sale mal.
Los números no mienten: casi la mitad de los argentinos ya la sufrió
Un estudio de consultoras especializadas en ciberseguridad mostró que 4 de cada 10 usuarios de internet en el país sufrieron algún tipo de fraude digital o hackeo durante el último año y medio, el porcentaje más alto desde que se mide este indicador. Y WhatsApp lidera como el canal favorito de los estafadores, muy por delante del mail o las llamadas telefónicas.
Por qué la transferencia es el punto de no retorno
Acá está la clave de todo: en Argentina las transferencias por CBU o CVU se acreditan casi al instante y, una vez hecha, es prácticamente imposible recuperar la plata por las buenas.
Por eso, antes de mandar un peso, conviene hacer un chequeo simple pero fundamental: el nombre del titular de la cuenta tiene que coincidir con el del propietario o el complejo. Si aparece la excusa de “es la cuenta de mi socio” o “todavía estoy sacando el CUIT del lugar”, ahí mismo hay que frenar todo.
También ayuda mucho consultar los padrones oficiales de alojamientos turísticos habilitados que tienen las principales ciudades turísticas. Una llamada rápida a la Secretaría de Turismo local alcanza para confirmar si esa cabaña y ese propietario existen de verdad.
Otro tip que sigue funcionando: pedir un teléfono fijo además del celular. Las líneas móviles se dan de alta en minutos, mientras que una fija exige domicilio comprobable.
Señales de alarma antes de perder la plata
- Las fotos de la cabaña se pueden buscar en Google Imágenes: si aparecen en portales internacionales o de propiedades que ya no existen, es estafa segura.
- Precios “todo incluido” que son la mitad del promedio de la zona: si suena demasiado bueno, probablemente lo sea.
- Perfiles de redes sociales creados hace pocos meses.
- Textos con errores de ortografía o redacción rara.
- Resistencia a hacer una videollamada para mostrar el lugar en tiempo real.
Si ya caíste, esto es lo que tenés que hacer
Lo primero es avisar de inmediato al banco o a la billetera virtual: en algunos casos se puede llegar a congelar el dinero en la cuenta receptora antes de que el estafador lo retire.
Después, guardar absolutamente todo: capturas de los chats, del perfil, los mails y el comprobante de la transferencia con CBU y CUIT. Ese material es fundamental para hacer la denuncia.
La denuncia se puede hacer en cualquier comisaría o fiscalía, de forma online a través del Ministerio Público Fiscal de cada provincia, o directamente ante la UFECI, que centraliza los casos de ciberdelitos a nivel federal.
La recomendación de fondo, más allá de todos los trucos, es una sola: la plata nunca sale antes de confirmar que del otro lado hay alguien real.





