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El día después de la tragedia: cuando el problema es  lo que no estamos viendo

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Cada vez que ocurre un hecho de violencia protagonizado por adolescentes, la escena se repite con una precisión inquietante. Titulares urgentes, coberturas en vivo, especialistas opinando, debates encendidos. Buscamos causas rápidas, responsables inmediatos, etiquetas tranquilizadoras: bullying, videojuegos, redes sociales, falta de límites. Y sin embargo, cuando el ruido baja, cuando el impacto mediático se diluye, queda un silencio incómodo. Porque lo verdaderamente importante sigue sin ser dicho.

El problema no empieza el día de la tragedia. El problema empieza mucho antes. Y el verdadero desafío es lo que hacemos —o dejamos de hacer— el día después.

Lo que estamos viendo no es solo violencia. Es desconexión. Una desconexión profunda, persistente, casi estructural, de los adolescentes con la vida misma. Y cuando digo “la vida”, no hablo de respirar, de existir biológicamente. Hablo de sentido, de pertenencia, de proyecto, de valor. De sentir que la propia vida —y la del otro— importa.

Muchos adolescentes hoy no están enojados: están vacíos. No están rebeldes: están desorientados. No están desafiando límites: están buscando desesperadamente que alguien los construya.

Y ahí es donde entramos los adultos. O, mejor dicho, donde estamos fallando como adultos.

Porque si algo muestran estos episodios no es solo un problema adolescente. Es un síntoma de un mundo adulto que perdió capacidad de ser puente. Un mundo que habla mucho, pero conecta poco. Que informa, pero no forma. Que reacciona, pero no previene. Que se escandaliza, pero no se compromete.

Nos cuesta hacernos una pregunta incómoda: ¿qué proyecto de vida le estamos ofreciendo hoy a nuestros jóvenes?

Vivimos en una sociedad que les pide a los adolescentes que se cuiden, que no consuman, que no se expongan, que no se equivoquen… pero al mismo tiempo les ofrece incertidumbre, ansiedad, vínculos frágiles y adultos agotados. Les pedimos que valoren la vida, pero muchas veces nosotros mismos vivimos desconectados de ella.

No alcanza con señalar el bullying si no revisamos la cultura vincular que estamos construyendo. No alcanza con prohibir o controlar si no ofrecemos sentido. No alcanza con intervenir cuando el problema explota si no estamos presentes cuando el problema se gesta.

El día después de la tragedia debería ser un punto de inflexión. Pero para eso necesitamos cambiar el enfoque.

La solución no es una única medida. Es una reconstrucción.

Primero, necesitamos volver a poner la salud mental en el centro, no como discurso, sino como política concreta, sostenida y accesible. No puede ser un lujo ni una reacción tardía: tiene que ser un derecho cotidiano.

Segundo, necesitamos recuperar el valor del vínculo. Los adolescentes no necesitan adultos perfectos; necesitan adultos disponibles. Presentes de verdad. Que escuchen sin juzgar inmediatamente. Que pongan límites, sí, pero desde el vínculo, no desde el miedo. Que puedan sostener conversaciones incómodas sin escapar.

Tercero, necesitamos reconstruir el sentido de comunidad. La escuela no puede ser solo un espacio académico: tiene que ser un espacio de pertenencia. Un lugar donde alguien vea a cada chico. Donde nadie sea invisible.

Y cuarto —tal vez lo más difícil—, necesitamos revisar nuestra propia manera de estar en el mundo. Porque los adolescentes no aprenden de lo que decimos, sino de lo que encarnamos. Si vivimos acelerados, desconectados, ansiosos, ellos no van a construir algo distinto.

El día después de la tragedia no debería ser el día en que buscamos explicaciones. Debería ser el día en que nos hacemos cargo.

No de lo que pasó.
Sino de lo que estamos construyendo.

Porque la pregunta más urgente no es por qué un adolescente puede llegar a ejercer violencia extrema.

La pregunta urgente es:
¿en qué mundo emocional, vincular y simbólico estamos criando a nuestros hijos para que eso sea posible?

Y, sobre todo:
¿qué vamos a hacer distinto —de verdad— a partir de ahora?

www.fundacionpadres.org

IG adriandallastaok

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