Barcelona volvió a reinar en la Supercopa de España. En un Clásico electrizante disputado en el King Abdullah Sports City de Yeda, el equipo blaugrana se impuso 3-2 frente al Real Madrid y conquistó su título número 16 en el certamen, dejando al conjunto merengue golpeado y rodeado de incertidumbre por el futuro de Xabi Alonso.
El partido fue intenso, cambiante y cargado de emociones, con un protagonista claro: Raphinha, decisivo en los momentos clave y autor del gol que terminó inclinando la balanza a favor del Barça.
Un primer tiempo a puro golpe por golpe
Barcelona fue el primero en avisar con una jugada clarísima: Lamine Yamal filtró un pase perfecto y Raphinha quedó mano a mano con Courtois, aunque falló en la definición. Sin embargo, el brasileño tuvo revancha poco después. A los 35 minutos, recibió por izquierda, amagó y sacó un zurdazo letal para abrir el marcador.
El Real Madrid reaccionó antes del descanso. A los 45, Vinicius Jr. armó una obra de arte individual por derecha, dejó rivales en el camino y clavó un remate cruzado para el 1-1 parcial. Pero el cierre del primer tiempo todavía tenía más. Lewandowski apareció con su olfato goleador y puso el 2-1 para el Barça, aunque el Merengue volvió a empatar rápidamente gracias a Gonzalo García, atento para capturar un rebote tras un córner.
Raphinha, decisivo y campeón
El segundo tiempo mantuvo el ritmo frenético. Barcelona asumió el protagonismo con Lamine Yamal como eje del juego, mientras el Madrid apostaba a la velocidad y el talento individual de Vinicius. En ese contexto, un error en la salida del conjunto blanco fue letal: Raphinha recuperó, encontró el espacio y sacó un remate cruzado imposible para Courtois, marcando el 3-2 definitivo.
El Real Madrid buscó reaccionar con más empuje que claridad. Vinicius siguió siendo una amenaza constante, pero se topó con un Joan García determinante, que sostuvo la ventaja en los minutos finales. Ni siquiera los cambios tácticos forzados por la lesión de Valverde lograron torcer la historia.
Con el pitazo final, Barcelona celebró una nueva consagración y confirmó su dominio reciente en la Supercopa.





