La contienda presidencial en Honduras sigue al filo de un desenlace abierto. El candidato liberal Salvador Nasralla estrechó la diferencia con Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, y transformó lo que parecía una ventaja amplia en un mano a mano de miles de votos.
Según los últimos datos oficiales, y con poco mas del 51% de votos escrutados, Asfura lidera con cerca del 40,00 % de los sufragios, mientras Nasralla aparece muy cerca con el 39,78 %. La diferencia, de momento, ronda los 4.176 votos. Con más de la mitad de las actas procesadas, la disputa se mantiene al rojo vivo: cada nueva carga de resultados reconfigura el tablero electoral.
Un pulso cerrado y una elección reñida
A primera vista, Asfura parecía llevar una ventaja cómoda, but conforme avanzó el escrutinio, Nasralla logró reducir la diferencia hasta casi empatar. Esto demuestra que el respaldo popular está muy dividido, y que el recuento final —especialmente de actas de zonas clave— podría alterar el resultado.
Este estrecho margen refleja además la incertidumbre del electorado y la polarización que marcó toda la campaña. En un contexto como el actual, el desenlace no puede darse por descontado hasta que se contabilicen la totalidad de los votos.
Tanto Donald Trump, como Javier Milei, apoyaron al candidato de la ultraderecha, Asfura. El presidente de los Estados Unidos, había manifestado en las horas previas, la misma frase que había utilizado en nuestro país, para influir en la decisión. Allí, había dicho que si ganaba Asfura, el gobierno de Trump iba a apoyarlo con dinero y fondos frescos. En caso contrario, no perdería el tiempo en Honduras.
Mientras tanto, el presidente argentino había afirmado: “La única forma de que la libertad siga avanzando en el continente es con una derrota contundente del narcosocialismo que tiene de rehén a Honduras desde el 2022. Mi apoyo total para Tito Asfura que es el candidato que mejor representa la oposición a los tiranos de izquierda que destruyeron Honduras”.
Tercero en discordia y contexto del voto
Mientras Asfura y Nasralla concentran la pelea por la presidencia, una tercera fuerza, con Rixi Moncada Godoy —que ya fue parte del gobierno saliente— quedó relegada, sin posibilidades reales de revertir el pulso bipartidista. Esa situación sugiere un retorno al tradicional duelo entre derecha y centro-derecha.
Con millones de ciudadanos habilitados para votar y una participación elevada, los resultados parciales muestran que Honduras podría estar ante un giro político, o bien ante una victoria muy ajustada para cualquiera de los dos aspirantes.





