Es increíble cómo a veces confundimos no poner límites con ser “buena gente”.
Pero decir que sí cuando querés decir que no
no es bondad.
Es desconexión con tus propias necesidades.
Aguantar lo que no te hace bien para evitar conflictos
no es empatía.
Es miedo al rechazo.
Quedarte en vínculos que te drenan por no querer “herir”
no es madurez.
Es una herida que aún no pudiste mirar.
Poner límites no te hace menos amorosa.
Al contrario: te permite amar sin resentimientos.
Porque cuando te cuidás, el amor deja de ser sacrificio y se convierte en elección.
No estás acá para sostener todo.
Estás acá para vivir en coherencia con lo que necesitás y sentís.
Empezá por un “no” claro.
Vas a ver que al otro lado del miedo,
hay alivio.
Nos encontramos en la próxima nota.
Vicky Fiorenzi
Consultora Psicológica
Instagram: @vfcounselor
Si estás necesitando comenzar un proceso de acompañamiento, de escucha sincera y sin juicio, te dejo mi contacto directo: https://wa.me/message/PLL4KUXBVMVRC1





