El fin de semana largo por el Día de la Memoria dejó un saldo turístico moderado pero positivo en todo el país: más de un millón de personas viajaron dentro de Argentina y generaron un impacto económico superior a los $231 mil millones, en un contexto marcado por escapadas cortas y consumo cuidado.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se movilizaron 1.012.000 turistas que gastaron principalmente en alimentos, transporte, alojamiento y actividades recreativas, aunque con un perfil más austero que en otros feriados.

Fuente: Confederación Argentina de la Mediana Empresa sobre datos aportados por las cámaras de comercio, de turismo y federaciones asociadas a CAME de todo el país y las direcciones y agencias de turismo regionales
El informe destaca que este movimiento reflejó un cambio en los hábitos de viaje: “Se consolidó un perfil de viaje austero, donde primaron las experiencias antes que el consumo intensivo”.
Escapadas cortas y gasto moderado
Uno de los datos más relevantes fue la duración de las estadías. A pesar de tratarse de un fin de semana de cuatro días, el promedio fue de apenas 2,2 noches, lo que evidencia una tendencia hacia viajes más breves y cercanos.
El gasto diario promedio se ubicó en $103.793, con una caída frente a otros feriados recientes. Esto se explica, en parte, por la elección de destinos de proximidad y por una agenda dominada por actividades culturales gratuitas vinculadas al 24 de marzo.
En ese sentido, el informe subraya que “el turista priorizó escapadas cortas, de cercanía y cuidó el nivel de gastos”, en un contexto económico que sigue condicionando las decisiones de consumo.
Destinos elegidos y dinámica del movimiento
Entre los destinos más elegidos se destacaron la Ciudad de Buenos Aires, Bariloche, Puerto Iguazú, Mendoza, Salta, Mar del Plata y Ushuaia, junto con localidades bonaerenses como Tigre, Tandil y San Antonio de Areco.
El movimiento turístico fue disperso, sin picos marcados, con buena actividad en centros urbanos, polos gastronómicos y eventos nocturnos. Además, sorprendió la presencia de turistas internacionales en varias ciudades, a pesar de un tipo de cambio poco favorable.
Otro aspecto clave fue la fragmentación de los viajes: muchos turistas optaron por dividir sus escapadas o realizar salidas de uno o dos días, lo que contribuyó a una distribución más homogénea del flujo.
Finalmente, desde CAME señalaron que el fin de semana funcionó como una antesala de Semana Santa, lo que también influyó en la moderación del movimiento: “Muchos viajeros optaron por postergar escapadas más extensas”.





