El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó este viernes que firmó acuerdos con siete empresas tecnológicas para incorporar inteligencia artificial en sus sistemas clasificados, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones militares en escenarios complejos. La iniciativa involucra a compañías como Google, Microsoft, Amazon Web Services, Nvidia, OpenAI, Reflection y SpaceX.
Según explicó el Pentágono, el acuerdo busca “mejorar la toma de decisiones del combatiente en entornos operativos complejos”, permitiendo procesar grandes volúmenes de información en tiempo real y optimizar tanto las operaciones como la logística militar.
La adopción de estas herramientas se enmarca en una aceleración del uso de IA en defensa, donde su aplicación ya permite reducir los tiempos para identificar objetivos, analizar datos de vigilancia y organizar el mantenimiento de equipos o el despliegue de tropas.
Debate por los límites y riesgos del uso militar de la IA
Sin embargo, el avance también reaviva preocupaciones éticas y legales. Expertos advierten sobre los riesgos de delegar decisiones críticas a sistemas automatizados, especialmente en contextos de combate.
Helen Toner, especialista en seguridad tecnológica, señaló que “los sistemas de IA pueden ser útiles para resumir información o analizar transmisiones de vigilancia”, pero advirtió que aún existen interrogantes clave sobre su implementación. En ese sentido, planteó: “¿Cómo implementás estas herramientas rápidamente para que sean efectivas (…) sin que los operadores confíen demasiado en ellas?”.
El concepto de “sesgo de automatización” —la tendencia a confiar en exceso en las decisiones de las máquinas— aparece como uno de los principales riesgos. A esto se suman temores sobre el uso de IA para seleccionar objetivos o realizar tareas sin suficiente supervisión humana.
De hecho, uno de los acuerdos firmados establece que deberá existir control humano en misiones donde los sistemas operen de forma autónoma o semiautónoma, además de respetar derechos constitucionales y libertades civiles.
En paralelo, la ausencia de Anthropic en los convenios refleja tensiones dentro del sector tecnológico. La firma quedó fuera tras un conflicto con la administración de Donald Trump por desacuerdos sobre el uso militar de la IA, especialmente en armas autónomas y vigilancia.
Desde el Pentágono, el director de tecnología Emil Michael defendió la estrategia de diversificar proveedores y aseguró que depender de una sola empresa sería “irresponsable”, en un contexto de competencia global por el desarrollo de inteligencia artificial, particularmente frente a China.
Mientras tanto, las fuerzas armadas estadounidenses ya comenzaron a utilizar estas capacidades a través de su plataforma interna GenAI.mil, con resultados que —según el propio organismo— permiten reducir tareas que antes llevaban meses a apenas días.




