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“Capaz estoy exagerando”: la frase con la que muchas veces empieza el abuso emocional

Cuando pensamos en una relación abusiva solemos imaginar escenas evidentes: insultos, amenazas o agresiones. Sin embargo, la violencia psicológica casi nunca comienza de esa manera. Su forma de instalarse es mucho más silenciosa y, precisamente por eso, mucho más difícil de reconocer.

No empieza con un golpe.

Empieza cuando dejás de confiar en lo que sentís.

Muchas personas que atravesaron una relación de abuso emocional recuerdan un momento en particular. No fue una gran discusión ni un episodio extraordinario. Fue una conversación en la que intentaron expresar que algo las había lastimado y terminaron convencidas de que el problema era su forma de percibir las cosas.

“Capaz entendí mal.”

“Capaz soy demasiado sensible.”

“Capaz estoy exagerando.”

Esas frases parecen inofensivas, pero cuando comienzan a repetirse dejan de ser una duda ocasional para convertirse en una forma de relacionarse con uno mismo.

A partir de ese momento, la atención deja de estar puesta en la conducta del otro y se desplaza hacia la propia percepción. La persona ya no intenta comprender qué ocurrió, sino averiguar si tiene derecho a sentirse como se siente.

Ese es uno de los efectos más profundos del abuso emocional: no necesita convencerte de que la otra persona tiene razón. Le alcanza con que vos dejes de confiar en vos.

Con el tiempo, esa desconfianza empieza a extenderse a otros aspectos de la vida. Cuesta tomar decisiones sin pedir opinión, aparece la necesidad constante de validar lo que uno piensa y cualquier desacuerdo genera la sensación de que, probablemente, el error sea propio.

Por eso resulta tan importante comprender que el abuso emocional no consiste únicamente en lo que alguien hace. También consiste en el efecto que esas conductas producen en quien las recibe.

Si cada vez que expresás una incomodidad terminás pidiendo disculpas…

Si cada vez que intentás hablar de algo que te dolió la conversación concluye con la idea de que sos demasiado sensible…

Si hace tiempo que necesitás preguntarle a otras personas si lo que sentís “es normal” porque ya no confiás en tu propio criterio…

Tal vez la pregunta no sea si estás exagerando.

Tal vez la pregunta sea cuándo empezaste a desconfiar tanto de vos.

Reconocer estas dinámicas no siempre es sencillo. Justamente porque el abuso emocional se instala de manera gradual, muchas personas pasan meses o años intentando entender qué les ocurre sin advertir que aquello que se fue debilitando no fue su capacidad de amar, sino la confianza en sí mismas.

Y recuperar esa confianza suele ser el primer paso para salir de una relación donde la propia realidad empezó a ponerse en duda.

En las próximas semanas voy a compartir un nuevo curso dedicado exclusivamente a comprender cómo comienzan estas dinámicas de abuso emocional, cuáles son las señales tempranas que suelen pasar desapercibidas y por qué personas inteligentes, sensibles y con recursos también pueden quedar atrapadas en ellas.

Si querés enterarte apenas esté disponible, seguime en Instagram @vfcounselor.

Más información en:

www.victoriafiorenzi.com

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