Yacoov Harari es, hasta ahora, el único preso político argentino al que liberó la dictadura chavista en Venezuela. Estuvo detenido más de un año. Había viajado a ese país para instalar un negocio de producción de lácteos junto con un socio venezolano. Pero no bien intentó pasar Migraciones lo secuestraron.
“Fui a que me sellen los pasaportes. Tenía el argentino y el israelí y una visa americana. Me quitaron los teléfonos, no fue como entrar a un país normal. Había armas, cámaras, no te podés escapar”, contó Harari a Radio Rivadavia.
Primero lo llevaron a una sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, un organismo acusado de crímenes de lesa humanidad. Luego, a la cárcel de El Rodeo, donde vio al gendarme argentino Nahuel Gallo.
“No sabés qué hora es”, recordó.“A mí no me pegaron, a otros sí, o les echaban gas pimienta”.
Con respecto a su rutina los despertaban antes de las seis de la mañana, contaban a los presos y les daban desayuno. Antes de las 7 de la mañana quedaban “sin nada que hacer”.
“Hacés tus necesidades en un agujero de donde salen cucarachas y mosquitos, al lado de las camas”, describió.
Harari está ahora en Israel, adonde viajó luego de que Diosdado Cabello, uno de los referentes de la dictadura, lo llevó personalmente desde El Rodeo hasta Caracas, a un centro de la comunidad judía.







