Vacacionar en Chile durante el verano 2026 dejó de ser el negocio redondo que supo ser para muchos argentinos. Aunque el país vecino sigue ofreciendo una amplia variedad de productos y marcas que resultan atractivas, el nuevo escenario cambiario achicó de forma notable el margen de ahorro para quienes cruzan la cordillera.
El principal factor detrás de este cambio es el fortalecimiento del peso chileno, combinado con una caída del dólar en ese país, una ecuación que encarece desde el alojamiento y las comidas hasta las clásicas compras en shoppings y outlets. Destinos tradicionales como Viña del Mar, La Serena y Santiago ya muestran precios sensiblemente más altos medidos en dólares.
En las últimas semanas, la divisa estadounidense se movió en Chile en torno a los 890–895 pesos chilenos, impulsada por expectativas favorables del mercado tras el triunfo electoral de José Antonio Kast, quien asumirá la presidencia en marzo. Para los consumidores locales esto representa una mejora del poder adquisitivo, pero para los turistas argentinos significa pagar más por lo mismo.
Un ejemplo simple lo grafica: un producto valuado en 200.000 pesos chilenos, que el año pasado equivalía a poco más de 210 dólares, hoy ronda los 225 dólares, solo por el efecto del tipo de cambio.
El impacto del tipo de cambio y cuánto cuesta viajar
La situación se vuelve aún más desfavorable del lado argentino. En Mendoza, uno de los principales pasos hacia Chile, el peso chileno se consigue en el mercado informal a un valor cada vez más caro, llegando a alrededor de 1.800 pesos chilenos por cada $1.000 argentinos, cuando semanas atrás se ofrecían cerca de 1.600. Aunque es la opción menos conveniente, muchos viajeros recurren a ella para contar con efectivo, especialmente para gastos como peajes.
En paralelo, los paquetes turísticos ya reflejan este nuevo escenario. Un viaje de 8 días y 7 noches en hotel 4 estrellas, con vuelo, desayuno y asistencia al viajero, ronda el millón de pesos por persona. Algunas agencias ofrecen opciones que superan los $1,3 millones, mientras que otras alternativas más económicas se acercan a los $900.000, aunque con cupos y fechas limitadas.

El encarecimiento también se siente en el día a día. Con un dólar en Argentina cercano a los $1.500 y una cotización promedio en Chile de 900 pesos chilenos por dólar, hoy cada peso chileno equivale a unos 1,67 pesos argentinos, lo que impacta directamente en comidas, transporte y compras.
Cómo conviene pagar para no perder tanto dinero
En este contexto, la forma de pago se volvió clave para quienes planean viajar. La opción más conveniente es usar tarjeta de débito vinculada a una cuenta en dólares, ya que permite acceder a un tipo de cambio algo más favorable que otras alternativas.
En segundo lugar aparece el uso de dólar billete, que evita recargos, aunque implica trasladar efectivo y asumir mayores riesgos. Más atrás queda la tarjeta de crédito, que suele resultar más cara si el resumen no se paga directamente en dólares y se termina pesificando al tipo de cambio más alto.





