El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero geopolítico con una serie de declaraciones de alto voltaje. En entrevistas recientes, anunció que su gobierno se prepara para avanzar con ataques terrestres contra los cárteles de la droga, tras operaciones marítimas en el Pacífico y el Caribe, y volvió a sugerir la posibilidad de que Washington asuma un control directo sobre Venezuela para explotar sus reservas petroleras.
“Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”, afirmó Trump en una entrevista emitida por Fox News, sin precisar fechas ni alcances de las acciones. El mandatario calificó como “muy triste” la situación del país vecino y dejó abierta la puerta a una mayor intervención estadounidense, aun cuando México reforzó en los últimos meses la cooperación bilateral y extraditó a decenas de capos narcotraficantes durante 2025.
Las declaraciones generaron ruido inmediato en la región. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum reiteró que su gobierno no acepta ningún tipo de intervención militar extranjera y defendió una estrategia soberana y pacífica frente al crimen organizado. Aun así, Trump volvió sobre el tema días después y aseguró que su par mexicana “está preocupada” y “tiene un poco de miedo” por el poder de los cárteles.
Venezuela, petróleo y críticas al orden internacional
En paralelo, Trump redobló su retórica sobre Venezuela. En diálogo con The New York Times, afirmó que Estados Unidos podría “gobernar” el país sudamericano durante años y utilizar su petróleo como eje de una reconstrucción “muy rentable”. “Vamos a usar petróleo y vamos a recibirlo. Estamos bajando los precios del petróleo y vamos a dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente”, sostuvo.
El presidente evitó explicar por qué su administración reconoce como autoridad a Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro, y no a la dirigente opositora María Corina Machado. Se limitó a señalar que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene “comunicación constante” con las autoridades venezolanas y no fijó plazos para eventuales elecciones.
Trump también dejó definiciones que encendieron alarmas en el plano internacional. Aseguró que su poder como comandante en jefe solo está limitado por su “propia moralidad” y relativizó la vigencia del derecho internacional. “No necesito el derecho internacional”, dijo, aunque luego matizó que su cumplimiento “depende de la definición”.
Las reacciones no tardaron en llegar. Rusia calificó como “totalmente cínicas” y de corte “neocolonial” las intenciones estadounidenses sobre las riquezas petroleras venezolanas. China también condenó la incautación de un buque petrolero y recibió el agradecimiento formal de Caracas. En Europa, el presidente francés Emmanuel Macron advirtió que el multilateralismo funciona cada vez con menos eficacia y que el mundo avanza hacia una lógica de grandes potencias que buscan repartirse zonas de influencia.
En ese contexto, Trump insistió en que Europa debe “mejorar” su compromiso en defensa y volvió a remarcar que, dentro de la OTAN, “a Rusia no le preocupa ningún otro país que no sea Estados Unidos”.





