Este 29 de marzo, en Jerusalén, la policía israelí impidió el ingreso del patriarca latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y del custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, a la Basílica del Santo Sepulcro cuando se dirigían a celebrar la misa de Domingo de Ramos, uno de los días más sagrados del calendario cristiano. La medida se produjo en el marco de las restricciones vigentes por el conflicto en Medio Oriente y fue denunciada por autoridades eclesiásticas como un hecho sin precedentes.
En un comunicado conjunto, el Patriarcado Latino y la Custodia de Tierra Santa calificaron la decisión como “una medida manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada”, al impedir el acceso a quienes encabezan las celebraciones religiosas en los lugares santos.
Además, remarcaron que se trata de “la primera vez en siglos” que se les impide a estas autoridades celebrar la misa en el Santo Sepulcro durante esta fecha clave para millones de fieles en todo el mundo.
Denuncias, restricciones y un precedente histórico
Según detallaron, Pizzaballa e Ielpo fueron detenidos durante el trayecto hacia la basílica, pese a que se trasladaban de forma privada y sin ningún tipo de procesión o acto multitudinario. Finalmente, fueron obligados a regresar, lo que generó un fuerte malestar en la comunidad cristiana.
El comunicado advierte que la decisión “representa un grave alejamiento de los principios fundamentales de razonabilidad, libertad de culto y respeto del Status Quo”, y la califica como “un grave precedente” en la historia reciente de Jerusalén.
Las autoridades eclesiásticas también señalaron que, pese al contexto de guerra, han cumplido con todas las restricciones impuestas, suspendiendo actividades públicas y adaptando celebraciones para su transmisión global. Sin embargo, lamentaron que incluso en ese marco no se haya permitido el ingreso al templo.
En ese sentido, expresaron su pesar al señalar que “la oración en uno de los días más sagrados del calendario cristiano haya sido así impedida”.
Oración por la paz y celebraciones limitadas
Ante la imposibilidad de celebrar en el Santo Sepulcro, el cardenal Pizzaballa encabezará una oración por la paz desde el Monte de los Olivos, en el santuario Dominus Flevit, donde impartirá una bendición sobre Jerusalén.
Las restricciones también alcanzaron otras actividades tradicionales, como la histórica procesión de Domingo de Ramos, que fue cancelada por motivos de seguridad.
En este contexto, desde la Iglesia insistieron en que, pese a las limitaciones, la fe continúa. Como expresó el propio patriarca en días previos, “ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra”.
Fuente: Vatican News





