La escalada militar en Venezuela generó una rápida y contundente reacción internacional. En las últimas horas, gobiernos de Europa y América Latina, junto a espacios políticos regionales, expresaron su preocupación por la ofensiva de Estados Unidos y reclamaron una salida pacífica y negociada a la crisis que atraviesa el país caribeño.
Las declaraciones coincidieron en un punto central: el rechazo al uso de la fuerza y la defensa del Derecho Internacional como marco para resolver el conflicto, en un escenario de máxima tensión política, humanitaria y diplomática.
España y Chile llaman a la desescalada y al respeto del Derecho Internacional
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España informó que sigue de cerca la situación en Venezuela en coordinación con la Unión Europea y países de la región. En ese marco, destacó que mantiene contacto permanente con su Embajada y Consulado en Caracas y con la unidad de emergencia consular, al tiempo que confirmó que todo el personal diplomático español y sus familias se encuentran en buen estado.
El gobierno de Pedro Sánchez hizo un llamado explícito a la desescalada, a la moderación y al respeto irrestricto del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Además, reiteró su disposición a ofrecer “buenos oficios” para facilitar una solución pacífica y negociada, y recordó que España no reconoce los resultados de las elecciones venezolanas de julio de 2024. En ese sentido, reafirmó su apoyo a una salida democrática y su compromiso con la acogida de venezolanos que debieron abandonar el país por razones políticas.
Desde Santiago, el gobierno chileno expresó su “preocupación y condena” por las acciones militares desarrolladas en Venezuela. Chile subrayó su adhesión a principios básicos del Derecho Internacional, como la no intervención, la proscripción del uso de la fuerza y la integridad territorial de los Estados. Para La Moneda, la crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, el multilateralismo y el entendimiento entre las partes, y no a través de la violencia o la injerencia extranjera.
Colombia y el Grupo de Puebla rechazan la intervención y piden diálogo
El presidente colombiano Gustavo Petro encabezó un consejo de seguridad nacional durante la madrugada y anunció el despliegue de fuerzas de seguridad y asistencia humanitaria en la frontera ante una eventual llegada masiva de refugiados. Además, confirmó que la embajada de Colombia en Venezuela se encuentra activa para asistir a ciudadanos colombianos en el país.
Colombia rechazó de manera explícita la agresión a la soberanía venezolana y de América Latina, y reafirmó el principio de autodeterminación de los pueblos como base del sistema de Naciones Unidas. En paralelo, el gobierno colombiano impulsa la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis. Petro llamó al pueblo venezolano a buscar caminos de unidad y diálogo, y sostuvo que “sin soberanía no hay nación”.
En la misma línea, el Grupo de Puebla, integrado por ex presidentes y dirigentes progresistas de la región, condenó el bombardeo militar de Estados Unidos contra Venezuela. El espacio advirtió que la agresión armada viola la Carta de la ONU y pone en riesgo la paz de toda América Latina, y exigió el cese inmediato de la escalada militar y el respeto irrestricto a la soberanía venezolana.





