La guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán sumó este sábado un capítulo de máxima tensión luego de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asegurara que existen “señales” de que el líder supremo iraní, Alí Jameneí, podría haber muerto tras el ataque contra su complejo en Teherán.
En un mensaje televisado a la nación, el mandatario israelí sostuvo que la ofensiva fue parte de una operación sorpresiva coordinada con Washington.
“Hay indicios de que el tirano ya no está vivo”
Durante su discurso, Netanyahu afirmó: “Esta mañana destruimos en un ataque sorpresa el complejo del tirano Jameneí en el corazón de Teherán, y hay muchos indicios de que ese tirano ya no está vivo”.
El jefe de Gobierno agregó que la ofensiva continuará: “Esta operación decisiva continuará el tiempo que sea necesario y hay que tener paciencia”.
Además, aseguró que el plan iraní para destruir a Israel “ya no existe” y que en los ataques fueron alcanzados altos funcionarios del régimen, comandantes de la Guardia Revolucionaria y responsables del programa nuclear iraní.
Desde Israel indicaron que en los próximos días se atacarán “miles de objetivos” vinculados al aparato militar y político de la República Islámica.
Irán reporta más de 200 muertos y cierra frentes
Del lado iraní, las autoridades confirmaron al menos 201 muertos y 747 heridos como consecuencia de los bombardeos. Según la Media Luna Roja iraní, 24 de las 31 provincias del país resultaron afectadas.
Se trata del primer balance global difundido por medios oficiales de Teherán tras la ofensiva conjunta.
En paralelo, la agencia israelí COGAT —responsable de coordinar la ayuda hacia Gaza— anunció el cierre de todos los pasos fronterizos hacia el enclave palestino por razones de seguridad, en el marco del intercambio de misiles con Irán. La medida agrava la ya crítica situación humanitaria en la Franja, golpeada por el clima invernal y la escasez de suministros.
El Gobierno israelí justificó el cierre como una acción preventiva ante el riesgo de nuevos ataques. Sin embargo, organizaciones humanitarias advirtieron que el bloqueo complica la llegada de asistencia básica.





