El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, acusó este domingo al grupo chií Hizbulá de violar el alto el fuego vigente en la frontera con el Líbano, en medio de una nueva escalada militar en la región. Las declaraciones se produjeron durante una reunión de gabinete en Jerusalén, luego de una serie de ataques cruzados, lanzamientos de drones y órdenes de evacuación en el sur libanés.
Según el mandatario, el Ejército israelí intensificó sus operaciones en respuesta a lo que calificó como incumplimientos reiterados de la tregua. En ese marco, aseguró que en las últimas semanas fueron abatidos 46 presuntos combatientes de Hizbulá, una cifra que no pudo ser verificada de manera independiente.
“Estamos actuando enérgicamente de acuerdo con las reglas que hemos acordado con Estados Unidos y también con el Líbano. Eso significa libertad de acción no solo para responder a los ataques sino también para frustrar amenazas inmediatas”, sostuvo Netanyahu en un videomensaje oficial.
Evacuaciones, drones y acusaciones cruzadas
El endurecimiento del discurso llegó horas después de que el Ejército israelí ordenara evacuar de forma inmediata varias localidades del sur del Líbano, incluso fuera de la zona de ocupación, ante la inminencia de nuevos bombardeos. La decisión se tomó tras detectar el lanzamiento de proyectiles y drones desde territorio libanés hacia el norte de Israel, lo que fue calificado como una “flagrante violación” del acuerdo de alto el fuego.
Minutos después del mensaje del primer ministro, volvieron a sonar sirenas antiaéreas en el norte israelí por el ingreso de tres drones, lo que elevó aún más la tensión en una frontera que permanece inestable desde el inicio del conflicto regional.
En paralelo, el Gobierno israelí aprobó la creación de un equipo interministerial para reforzar la protección de las comunidades del norte, en respuesta a críticas internas que cuestionan la exposición de civiles en zonas sensibles.
Del lado libanés, las cifras reflejan el impacto de la escalada: según autoridades sanitarias, al menos 2.491 personas murieron y otras 7.719 resultaron heridas por ataques israelíes desde que Hizbulá retomó las hostilidades el pasado 2 de marzo, en el contexto de la guerra que involucra también a Irán y Estados Unidos.
Hizbulá, por su parte, rechazó las acusaciones de Israel y defendió sus acciones. En un comunicado, sostuvo que sus ataques son una “respuesta legítima a las persistentes violaciones del alto el fuego por parte del enemigo desde el primer día de la tregua”, y acusó a Netanyahu de intentar justificar una ofensiva mayor.





