El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ratificó su respaldo a la candidatura de la exmandataria chilena Michelle Bachelet para ocupar la Secretaría General de la ONU, a pesar de que el nuevo gobierno de Chile, encabezado por José Antonio Kast, retiró oficialmente su apoyo. La definición se dio en el marco del proceso internacional para elegir al sucesor del actual titular del organismo, António Guterres, cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre.
La postulación de Bachelet había sido impulsada en febrero por la administración de Gabriel Boric, con el acompañamiento de Brasil y México. Sin embargo, el cambio político en Chile alteró ese escenario, aunque no frenó el respaldo regional. En ese contexto, Lula aseguró que “Brasil seguirá apoyando, junto con México, la candidatura de Michelle Bachelet para el cargo de Secretaria General de la ONU”, reafirmando la continuidad del respaldo sudamericano.
Apoyo internacional y tensión política en Chile
El mandatario brasileño destacó además las condiciones de la exjefa de Estado para liderar el organismo internacional y subrayó que “tiene todas las credenciales para ser la primera mujer latinoamericana en dirigir la organización”, en una señal clara de posicionamiento político en la escena global.
En la misma línea, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también sostuvo su respaldo y afirmó que “consideramos que Bachelet es una persona ideal para dirigir Naciones Unidas”, reforzando el apoyo regional a la candidatura.
El contraste se dio con la decisión del gobierno chileno. El presidente Kast justificó el retiro del apoyo al señalar que respaldar a la exmandataria implicaría un “costo importante” para el país, sin brindar mayores precisiones. La medida generó tensiones políticas internas y dejó a Bachelet con apoyo internacional pero sin el aval oficial de su propio país.
Una oportunidad histórica para América Latina
La eventual designación de Bachelet abriría un hecho inédito: en los más de 80 años de historia de la ONU, ninguna mujer ocupó el cargo de secretaria general. Además, América Latina solo tuvo un representante en ese rol, el peruano Javier Pérez de Cuéllar entre 1982 y 1991.

Aunque no es una norma formal, existe una práctica de rotación regional que, en esta oportunidad, favorecería a América Latina. En ese escenario, la candidatura de Bachelet aparece como una de las más fuertes, respaldada por dos de las principales economías de la región.





