La inflación en Estados Unidos se aceleró en septiembre de 2026 y alcanzó el 3,7% interanual, frente al 3,4% de agosto, impulsada por el encarecimiento de la gasolina, la ropa y los pasajes de avión. El índice de precios al consumidor también avanzó un 0,6% mensual, por encima del 0,4% registrado el mes anterior, en un escenario que complica al gobierno de Donald Trump a pocas semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Los datos reflejan que el costo de vida continúa siendo uno de los principales desafíos de la economía estadounidense. Aunque la inflación retrocedió considerablemente desde el máximo del 9,1% registrado en 2022, volvió a acelerarse durante este año, en medio de las consecuencias económicas de la guerra con Irán iniciada a fines de febrero.
La energía y los precios subyacentes mantienen la presión
El encarecimiento de los combustibles volvió a ocupar un lugar central en la evolución de los precios. Sin embargo, la presión inflacionaria no se limita a la energía: también se observan aumentos en otros rubros, como la indumentaria y los viajes aéreos.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por la volatilidad de esos componentes, avanzó un 2,6% interanual, frente al 2,4% de agosto. En la comparación mensual, aumentó un 0,3%. Si ese ritmo se mantuviera durante un año, superaría ampliamente la meta del 2% de la Reserva Federal (Fed).
El panorama plantea un desafío para el banco central, que debe procurar la estabilidad de los precios sin perder de vista la actividad económica y el empleo. Una inflación persistente puede limitar el margen para reducir las tasas de interés y prolongar el costo del financiamiento para familias y empresas.
El costo de vida golpea la imagen de Trump
La evolución de los precios también tiene consecuencias políticas. Según una encuesta citada en el informe, apenas el 17% de los adultos estadounidenses aprueba la gestión de Trump sobre el costo de vida, mientras que solo el 26% respalda su desempeño económico general, el nivel más bajo registrado en esa medición.
Con las elecciones legislativas en el horizonte, la capacidad del Gobierno para contener los precios se convierte en un factor clave para el oficialismo republicano. Para los hogares, en tanto, la inflación sigue condicionando el poder adquisitivo, incluso cuando los aumentos se moderan respecto de los máximos de años anteriores.




