La guerra en Medio Oriente continúa intensificándose y sumó nuevos episodios de violencia durante el fin de semana, luego de que Israel confirmara ataques contra el sur del Líbano, Beirut y una instalación de almacenamiento de petróleo en Teherán, en una ofensiva que amplía el alcance del conflicto en la región.
Las imágenes difundidas por agencias internacionales mostraron grandes columnas de fuego iluminando el cielo nocturno de la capital iraní, tras el impacto contra depósitos de combustible. Analistas internacionales señalan que podría tratarse de la primera vez que una instalación industrial civil es alcanzada directamente desde el inicio de la guerra.
En ese contexto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anticipó que la ofensiva continuará.
Netanyahu aseguró que habrá “muchas sorpresas” en la próxima fase del conflicto.
Nuevos ataques y tensión regional
Mientras Israel intensifica sus operaciones, Irán también llevó a cabo acciones militares en la región. Entre ellas, un ataque contra una planta desalinizadora en Baréin, infraestructura clave para el suministro de agua potable en los países del Golfo.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, denunció que un bombardeo estadounidense dañó otra planta desalinizadora en territorio iraní, ubicada en la isla de Qeshm.
“Estados Unidos sentó este precedente, no Irán”, afirmó el canciller iraní.
Este tipo de instalaciones resulta vital para la población de la región, ya que gran parte del abastecimiento de agua depende de la desalinización del agua de mar.
En paralelo, el ejército israelí informó que realizó una nueva oleada de ataques aéreos en Teherán, en los que aseguró haber destruido instalaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria iraní, incluida la sede de la agencia espacial del país.
Según el comunicado militar, el complejo era utilizado para “avanzar actividades terroristas y monitorear al Estado de Israel”.
Misiles sobre Israel y alerta en Tel Aviv
El conflicto también se reflejó en territorio israelí. Las fuerzas armadas informaron que Irán lanzó una nueva andanada de misiles, lo que activó los sistemas de defensa aérea.
Las sirenas de alerta sonaron en Tel Aviv, Jerusalén y otras ciudades del centro de Israel, mientras las defensas interceptaban los proyectiles.
La escalada militar ya tuvo impacto en el plano internacional. La guerra sacudió los mercados globales, interrumpió vuelos comerciales en varias rutas internacionales y debilitó aún más la estructura política iraní, tras cientos de ataques aéreos israelíes y estadounidenses.
Además, organizaciones iraníes denunciaron daños en infraestructura civil. La Sociedad de la Media Luna Roja afirmó que 65 escuelas y 32 hospitales y farmacias habrían sido alcanzados durante la guerra, aunque esas cifras no pudieron ser verificadas de manera independiente.
Desde Estados Unidos, el comando militar del CENTCOM rechazó esas acusaciones.
Un portavoz militar estadounidense aseguró que las fuerzas de su país “no han atacado objetivos civiles”.





