Irán y Estados Unidos iniciaron este sábado negociaciones directas en Islamabad, Pakistán, con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo de paz y consolidar un alto el fuego en Medio Oriente, tras una mañana de reuniones por separado con mediación paquistaní, en un contexto de alta tensión regional y dudas sobre la solidez de la tregua.
El encuentro marca un punto de inflexión en el conflicto, ya que es la primera instancia de diálogo cara a cara entre ambas potencias desde el inicio de la escalada bélica.
Negociaciones directas en medio de la tensión
Según fuentes diplomáticas, las conversaciones se desarrollan bajo la mediación de Pakistán y ya tuvieron su primer contacto directo entre las delegaciones.
“Las conversaciones cara a cara entre Irán y Estados Unidos están en marcha con la mediación de Pakistán”, indicó una fuente oficial, que además detalló que hubo una pausa por motivos religiosos antes de retomar el diálogo.
Durante la jornada, la delegación iraní mantuvo extensas reuniones con autoridades paquistaníes para fijar su postura antes del encuentro con Estados Unidos.
El equipo iraní está encabezado por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, junto al canciller Abás Araqchí, quienes transmitieron un paquete de condiciones para avanzar en el proceso de paz.
Irán exige un alto el fuego “real” y con alcance regional
Uno de los puntos centrales planteados por Teherán es la necesidad de que el alto el fuego sea efectivo y no parcial, especialmente en relación con el conflicto en el Líbano.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, fue enfático al respecto:
“El alto el fuego debe llevarse a cabo de manera real”.
Además, remarcó que Irán se mantiene en alerta ante posibles incumplimientos del acuerdo y que sus demandas ya fueron comunicadas a la parte mediadora.
“Las consideraciones, puntos de vista y demandas de Irán fueron transmitidas a la parte paquistaní”, sostuvo.
Y el presidente de Irán Masoud Pezeshkian posteó: “La alta delegación iraní presente en Pakistán es con todo su ser guardiana de los intereses de Irán y, en este mismo sentido, negociará con valentía. En cualquier caso, nuestro servicio al pueblo no se detiene ni un instante y, sea cual sea el resultado de las negociaciones, el gobierno está al lado del pueblo”.
Este planteo refleja la desconfianza del gobierno iraní sobre la implementación efectiva de cualquier tregua, en un escenario donde continúan las tensiones y los riesgos de escalada.





