El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, confirmó este lunes que su gira diplomática por Pakistán y Omán abrió una nueva instancia de diálogo con Estados Unidos, en medio de la guerra y el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz. Desde San Petersburgo, donde se reunió con el presidente ruso Vladímir Putin, el funcionario aseguró que se evaluaron las condiciones para retomar negociaciones, mientras Teherán presentó una propuesta que busca reabrir la vía marítima y postergar el debate nuclear.
Araqchí calificó su paso por Islamabad como “muy bueno” y remarcó que se analizaron “las condiciones específicas bajo las cuales pueden continuar las negociaciones entre Irán y EE.UU.”. En esa línea, advirtió que esas condiciones “son muy importantes” para el futuro del diálogo.
Una propuesta en medio del bloqueo y la presión de Washington
La iniciativa iraní, revelada por fuentes diplomáticas, plantea un esquema escalonado: primero, un alto el fuego prolongado o incluso el fin definitivo de las hostilidades, junto con la reapertura del estrecho de Ormuz; luego, en una etapa posterior, retomar las negociaciones sobre el programa nuclear.
El planteo surge en un contexto crítico. Estados Unidos mantiene un bloqueo naval desde el 13 de abril que ya afectó a decenas de embarcaciones. Según el Comando Central, “las fuerzas estadounidenses han dirigido a 38 barcos a dar la vuelta o regresar al puerto”, en una medida que impacta de lleno en la economía iraní, ya que cerca del 90% de su comercio marítimo depende de esa ruta.
El presidente estadounidense, Donald Trump, endureció su postura en las últimas horas y dejó en claro que la presión continuará. En declaraciones públicas, sostuvo que su estrategia ya ha “diezmado” la capacidad operativa de Irán y anticipó que no tiene apuro en alcanzar un acuerdo.
Falta de consenso interno y rol clave de Rusia
Uno de los principales obstáculos para avanzar en un acuerdo es la falta de consenso dentro del propio liderazgo iraní. Según fuentes cercanas a las negociaciones, Teherán aún no define una posición unificada frente a las exigencias de Washington, que incluyen suspender el enriquecimiento de uranio durante al menos diez años y retirar material nuclear del país.
En ese escenario, Rusia aparece como un actor clave. Araqchí destacó que su encuentro con Putin será “una buena oportunidad para discutir la evolución de la guerra y revisar la situación actual”, reforzando el eje estratégico que Moscú mantiene con Teherán, junto a China.





