Las protestas sociales que sacudieron Francia durante el sábado dejaron al menos 2.000 personas detenidas, unos 600 policías, gendarmes y bomberos heridos y graves daños materiales en distintas ciudades, después de que numerosas movilizaciones derivaran en enfrentamientos, incendios y saqueos. La jornada reunió a 550.000 manifestantes según el Gobierno y más de 800.000 según los organizadores, mientras el presidente Emmanuel Macron prepara un mensaje televisado ante la gravedad de los acontecimientos.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, atribuyó los episodios de violencia a “varios miles de individuos de ultraizquierda decididos a atacar nuestros edificios públicos y nuestras fuerzas del orden” y también señaló la participación de delincuentes que vandalizaron y saquearon comercios.
Los daños económicos también aparecen entre las principales consecuencias. La Federación del Comercio y la Distribución estimó que 1.500 establecimientos fueron vandalizados y advirtió que las pérdidas podrían alcanzar “cientos de millones de euros”.
En París, los principales incidentes se concentraron en sectores del centro de la ciudad. Hubo comercios destruidos, barricadas y vehículos incendiados. Además, una persona murió tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, mientras 13 agentes y dos bomberos resultaron heridos durante los operativos.
Incendio y destrucción en el Ayuntamiento de Limoges
Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde manifestantes ingresaron por la fuerza al histórico edificio del Ayuntamiento y provocaron un incendio que alcanzó las plantas superiores y terminó afectando la cubierta.
El prefecto Maurice Barate confirmó que “el fuego está controlado”, aunque los bomberos continuaban trabajando sobre los últimos focos. El alcalde Guillaume Guérin condenó el ataque y aseguró que el edificio quedó prácticamente destruido.
“Han destruido un edificio que los habitantes de Limoges aman, pero no han destruido el servicio público”, afirmó el jefe comunal, quien agregó: “Es un monumento que arde, pero no la República”.

En Lyon, en tanto, fueron detenidas 160 personas. El prefecto Étienne Guyot reconoció que la movilización tuvo “un nivel de violencia inédita” y defendió el accionar policial: “No puedo poner un policía en cada tienda”. También se registraron incendios y destrozos en edificios públicos y comercios.
Macron hablará ante la gravedad de la crisis
El Gobierno francés activó una célula interministerial de crisis, encabezada por el primer ministro Sébastien Lecornu, mientras las autoridades buscan evaluar los daños y avanzar con las investigaciones judiciales. Lecornu pidió además que las fiscalías soliciten prisión preventiva para los detenidos.
En París, la movilización principal reunió a unas 110.000 personas, según las autoridades. La dirigente ecologista Marine Tondelier, por su parte, reclamó la renuncia de Núñez y sostuvo que el ministro “está superado de forma manifiesta por la situación”.
En este contexto, Macron pronunciará un discurso televisado este domingo a las 20, en horario central, para dirigirse a la población. El mandatario ya había condenado la violencia y advertido que sus responsables serán “perseguidos y castigados”.
Fuente: EFE




