La escalada judicial contra el liderazgo venezolano sumó un nuevo y contundente capítulo. El Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron imputados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York por graves delitos federales, entre ellos conspiración narcoterrorista, tráfico internacional de cocaína y posesión de armas de guerra.
El anuncio fue realizado por la fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, quien aseguró que el mandatario venezolano derrocado y la primera dama enfrentarán a la justicia en tribunales estadounidenses. La funcionaria agradeció públicamente al presidente Donald Trump y a las Fuerzas Armadas de EE. UU. por la operación que permitió la captura de ambos, a quienes calificó como “presuntos narcotraficantes internacionales”.
Narcoterrorismo, cocaína y armas: los cargos contra Maduro
Según la acusación presentada en Nueva York, Maduro está imputado por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, conspiración narcoterrorista, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para utilizar ese armamento contra intereses estadounidenses. Las causas también incluyen a su esposa, Cilia Flores, señalada como parte del entramado criminal.
Desde Washington sostienen que estas imputaciones se apoyan en investigaciones iniciadas durante el primer mandato de Trump, cuando el Departamento de Justicia acusó a Maduro de haber transformado al Estado venezolano en una estructura criminal al servicio del narcotráfico y de organizaciones terroristas, con la colaboración de sectores del poder político y militar.
En aquel momento, fiscales estadounidenses denunciaron que el régimen venezolano había permitido el desvío de miles de millones de dólares, mientras utilizaba el tráfico de drogas como una herramienta de presión internacional.
Las acusaciones contra Maduro forman parte de una ofensiva más amplia lanzada por Estados Unidos contra el núcleo del poder chavista. En ese marco, el Departamento de Justicia presentó cargos contra al menos 14 funcionarios y personas vinculadas al Gobierno venezolano y ofreció recompensas millonarias —que llegaron a los 55 millones de dólares— por información que condujera a la captura de los principales responsables.
Una de las causas más relevantes sostiene que Maduro y Diosdado Cabello, junto a miembros de las fuerzas armadas y grupos rebeldes colombianos, conspiraron para “inundar Estados Unidos con cocaína”, utilizando el narcotráfico como un arma contra ese país.





