El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a marcar este miércoles una línea dura en las negociaciones con Irán, al insistir en que cualquier acuerdo nuclear deberá incluir también limitaciones al programa de misiles balísticos de la República Islámica, un punto que Teherán rechaza de plano.
Durante una conferencia de prensa, Rubio dejó en claro que la administración de Donald Trump está dispuesta a dialogar, pero no a cualquier precio. “Para que las conversaciones conduzcan a algo significativo, deberán incluir temas fundamentales”, afirmó.
Diálogo abierto, pero con condiciones
Rubio remarcó que Trump mantiene una política de apertura al diálogo incluso con adversarios, y aclaró que Estados Unidos no considera las reuniones diplomáticas como una concesión ni como una forma de legitimar a otros regímenes.
“Si existe una oportunidad de interactuar directamente con contrapartes del régimen iraní, Estados Unidos estaría dispuesto a hacerlo”, sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense. Sin embargo, aclaró que las conversaciones deben abordar no solo el programa nuclear, sino también:
- El alcance de los misiles balísticos iraníes
- El apoyo a organizaciones terroristas en la región
- El trato del régimen hacia su propia población
Reunión en Turquía, en duda
Rubio confirmó que estaba prevista una reunión este viernes en Turquía, con participación de Estados Unidos, Irán y líderes árabes y musulmanes, pero advirtió que el encuentro quedó en suspenso tras versiones contradictorias surgidas desde Teherán.
“Habíamos acordado un formato, pero por razones internas Irán dio señales de que ya no lo aceptaba. El asunto sigue bajo revisión”, explicó. Aun así, aseguró que Washington mantiene la disposición a sentarse a negociar si la parte iraní cambia de postura.
Críticas al régimen iraní y respaldo al pueblo
En un tramo más político de sus declaraciones, Rubio volvió a diferenciar al pueblo iraní del régimen clerical que gobierna el país. Sostuvo que existe una brecha profunda entre las demandas sociales —principalmente económicas— y la incapacidad del gobierno para responderlas.
Según el secretario de Estado, una de las razones centrales de esa crisis es que Irán destina recursos a financiar grupos armados y organizaciones proxy en distintas regiones, en lugar de mejorar la calidad de vida de su población.
Rubio también afirmó que declaraciones públicas de Trump en el pasado ayudaron a frenar ejecuciones masivas de manifestantes en Irán, y señaló que el presidente estadounidense mantiene “múltiples opciones” para responder a futuros escenarios.
“Preferimos una salida pacífica”
Pese al tono firme, Rubio subrayó que la prioridad de la Casa Blanca sigue siendo evitar una escalada del conflicto. “No estoy seguro de que sea posible alcanzar un acuerdo con Irán, pero vamos a intentarlo. No vemos ningún perjuicio en explorar si existe una vía”, afirmó.





