La mayoría de un panel del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil votó este jueves a favor de condenar al expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado tras su derrota electoral en 2022. El fallo, que aún no está cerrado, podría derivar en varias décadas de prisión para el dirigente ultraderechista de 70 años.
De los cinco magistrados que integran el panel, tres ya se pronunciaron por la culpabilidad de Bolsonaro en cinco cargos, entre ellos liderar un complot golpista para permanecer en el poder. La última en sumarse a esa posición fue la jueza Cármen Lúcia, un día después de que su colega Luiz Fux se diferenciara y votara por absolver al exmandatario. Resta todavía el voto de un juez para completar el proceso, tras lo cual se definirá la sentencia.
El expresidente se encuentra bajo arresto domiciliario y no asistió a las sesiones, aunque sus abogados anunciaron que apelarán el veredicto ante el pleno del STF, compuesto por 11 jueces. Bolsonaro ha negado los cargos y sostiene que se trata de una persecución política.
El caso genera una fuerte polarización en Brasil: mientras sectores sociales respaldan el juicio y reclaman justicia, miles de simpatizantes salieron a las calles en distintas ciudades para expresar su apoyo al exmandatario.
El impacto internacional también se hizo sentir. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aliado político de Bolsonaro, vinculó un arancel del 50% a las importaciones brasileñas con la situación judicial del expresidente, al que calificó de víctima de una “caza de brujas”. Analistas advierten que Washington podría disponer nuevas sanciones contra Brasil una vez que se conozca la sentencia definitiva, tensando aún más la relación bilateral.
El juez Alexandre de Moraes, encargado de supervisar la causa, fue uno de los que votó por condenar a Bolsonaro, al considerarlo líder de una organización criminal con fines golpistas.
A pesar de sus problemas judiciales, Bolsonaro continúa siendo una figura influyente en la política brasileña. Ya inhabilitado hasta 2030 para ocupar cargos públicos en otro expediente, se espera que designe a un heredero político que pueda disputar la presidencia contra Luiz Inácio Lula da Silva en las próximas elecciones. Sin embargo, en el Congreso sus aliados analizan la posibilidad de impulsar un proyecto de amnistía que le permita eludir la condena.
El desenlace del juicio marcará un punto de inflexión para el futuro político de Brasil y podría redefinir el mapa de poder tanto dentro como fuera del país.





