La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya tiene consecuencias directas en los mercados energéticos. Este viernes, el precio del crudo de referencia de Estados Unidos superó los 90 dólares por barril por primera vez en más de dos años (91,150), impulsado por la incertidumbre geopolítica y el temor a interrupciones en el suministro global.
La suba del petróleo comenzó casi inmediatamente después de que Washington y Tel Aviv lanzaran ataques contra objetivos iraníes, lo que elevó la tensión en Medio Oriente y puso en alerta a los mercados internacionales.
En paralelo, el precio del combustible también comenzó a subir en Estados Unidos. Según datos de la asociación automovilística AAA, el valor promedio de la gasolina aumentó 34 centavos en apenas una semana, hasta alcanzar 3,32 dólares por galón.
La guerra en Medio Oriente impulsa el precio del petróleo
El aumento del crudo se explica principalmente por el temor a que el conflicto afecte rutas clave del comercio energético, especialmente en el Golfo Pérsico, una de las regiones más estratégicas para el transporte de petróleo.
En el mercado internacional, el barril de la OPEP llegó a cotizar en torno a 90,1 dólares, con una suba diaria cercana al 8,7%, mientras que el promedio del cartel petrolero en marzo se ubica en 83,07 dólares, muy por encima de los 67,9 dólares registrados en agosto.
En los últimos doce meses, el precio del crudo del grupo de países exportadores acumula un aumento superior al 12%, reflejando la creciente volatilidad del mercado energético.
Los analistas advierten que el impacto podría intensificarse si el conflicto se prolonga o si se ve afectado el tránsito de petróleo por rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.
Impacto en combustibles, inflación y economía global
El aumento del petróleo ya empieza a trasladarse a los precios de los combustibles y podría tener efectos más amplios sobre la economía global.
Según especialistas, cada incremento de 10 dólares en el barril de petróleo suele traducirse en una suba de aproximadamente 25 centavos por galón en la gasolina, lo que impacta directamente en el costo del transporte y la logística.
Esto puede terminar afectando a múltiples sectores económicos, desde el comercio y la industria hasta los alimentos y el turismo.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó el impacto inmediato del encarecimiento del petróleo y afirmó que la situación podría normalizarse cuando termine el conflicto.
“Tenemos los precios del petróleo un poco altos por un tiempo, pero cuando esto termine van a bajar”, sostuvo el mandatario.
Sin embargo, los analistas advierten que si la guerra en Medio Oriente se prolonga, el mercado energético podría enfrentar nuevas tensiones, inflación y una mayor incertidumbre económica a escala global.
En ese escenario, el petróleo podría incluso acercarse a los 100 dólares por barril, lo que aumentaría la presión sobre gobiernos, empresas y consumidores en todo el mundo.





