El Parlamento Europeo decidió este miércoles paralizar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur y enviarlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que evalúe si el texto es compatible con los tratados comunitarios. La medida congela la efectividad del pacto y podría retrasar su entrada en vigor hasta dos años.
La Eurocámara aprobó la moción por un margen muy ajustado: 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones. El acuerdo, firmado el sábado pasado tras más de 26 años de negociaciones entre ambos bloques, involucra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con unos 720 millones de habitantes.

Las dudas legales y el impacto en la ratificación
El eje del debate pasa por la validez jurídica del llamado mecanismo de “reequilibrio” incluido en el acuerdo. Un sector de los eurodiputados teme que esta herramienta afecte la autonomía regulatoria de la UE. También genera cuestionamientos la base legal elegida para su aprobación, que permitiría que los capítulos estrictamente comerciales entren en vigor sin el aval de los parlamentos nacionales.
Según los propios tiempos del tribunal europeo, una opinión de este tipo suele demorar entre 18 y 24 meses, aunque la corte puede priorizar el trámite si lo considera necesario. Mientras tanto, el acuerdo queda en suspenso, en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y advertencias proteccionistas, incluso desde Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump.
La Comisión Europea había diseñado una estructura jurídica que habilitaba una aplicación más rápida del capítulo comercial —al tratarse de una competencia exclusiva de la UE— con la sola aprobación del Parlamento Europeo. Sin embargo, el envío al TJUE altera ese calendario. Más complejo aún será el camino del acuerdo de asociación completo, que incluye cláusulas políticas y deberá ser ratificado por los parlamentos de los 27 Estados miembros.
Pese al freno, desde Bruselas defendieron el espíritu del pacto. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, sostuvo que el acuerdo “es una apuesta decidida por la apertura, el intercambio y la cooperación frente al aislamiento”, y aseguró que envía “un mensaje claro al mundo” en defensa del comercio basado en reglas y del multilateralismo. Por ahora, ese mensaje quedó a la espera del veredicto judicial.





