La transición presidencial en Chile entró en una crisis inédita. El presidente electo, José Antonio Kast, decidió suspender el proceso de traspaso de mando tras un duro enfrentamiento con el mandatario en ejercicio, Gabriel Boric, por la controversia en torno al proyecto de cable submarino que uniría Hong Kong con la Región de Valparaíso.
La reunión en el Palacio de La Moneda duró menos de 25 minutos y terminó abruptamente. Kast abandonó el edificio junto a sus futuros ministros sin realizar declaraciones inmediatas. Más tarde, oficializó su postura en un punto de prensa.
El conflicto se originó por versiones contrapuestas sobre una conversación telefónica del 18 de febrero, en la que Boric aseguró haber informado al entonces candidato sobre las advertencias de Estados Unidos respecto del proyecto. Desde el entorno de Kast sostienen que la información fue incompleta y que no se detallaron decisiones administrativas relevantes.
Cruce de versiones y fin de la transición
Tras el encuentro, Boric salió a fijar posición. “Tengo el deber, como Presidente, de dar cuenta específica de la sucesión de los hechos para aclarar cualquier duda”, afirmó, defendiendo su versión sobre el aviso previo al mandatario electo.
El jefe de Estado agregó que intentó comunicarse en reiteradas oportunidades y negó falta de transparencia. “A los chilenos y chilenas les doy mi palabra: ha existido plena disposición para que el traspaso sea absolutamente transparente e impecable”, sostuvo.
Kast, por su parte, reconoció la existencia de la llamada, pero relativizó su alcance. Según explicó, solo se le “esbozó” una situación compleja vinculada al cable submarino y a la posición de Washington. Luego anunció una decisión drástica: “Le ponemos término al proceso de traspaso porque no confiamos en la información que se nos está entregando”.
El trasfondo diplomático es sensible. El proyecto de fibra óptica generó tensiones con Estados Unidos en medio de la competencia estratégica con China en la región. El gobierno saliente firmó inicialmente un decreto que luego dejó sin efecto, lo que profundizó la controversia.
En La Moneda transmiten desconcierto ante la determinación del presidente electo y aseguran que retractarse públicamente —como exigía su equipo— era “un imposible”. En el entorno republicano, en cambio, defienden la medida y cuestionan lo que consideran “informaciones inexactas” durante el proceso de transición.
Mientras tanto, Kast se mostró activo y anunció que “hoy constituimos nuestro Comité Social, que funcionará regularmente con los Ministros de Desarrollo Social, Mujer, Vivienda, Salud, Cultura, Deporte y Educación. Las urgencias sociales están en el corazón de nuestro gobierno y vamos a trabajar incansablemente para resolverlas”.
El episodio rompe con una tradición institucional de traspasos ordenados en Chile y abre un escenario político incierto de cara al 11 de marzo, fecha prevista para el cambio de mando.
Fuente: La Tercera, El Mercurio





