La Comisión Nacional de Valores anunció un paquete de reformas que promete transformar el mercado financiero argentino, al reemplazar los sistemas de aprobación previa por esquemas de autorización automática para la emisión de instrumentos como obligaciones negociables, acciones, fideicomisos y fondos comunes de inversión. La iniciativa, impulsada por el organismo que preside Roberto Silva, busca reducir la burocracia, acelerar los tiempos de financiamiento y mejorar el acceso de las empresas al mercado de capitales.
El nuevo esquema, que aún será sometido a consulta pública antes de su entrada en vigencia, apunta a eliminar los cuellos de botella que históricamente demoraban entre dos y cuatro meses las emisiones, un factor que muchas veces impedía aprovechar oportunidades financieras.
Autorización automática y menos burocracia
El eje central de la reforma se basa en la Resolución General 1132, que crea el Régimen de Oferta Pública con Autorización Automática por su Mediano Impacto Ampliado. Bajo este sistema, las empresas podrán emitir instrumentos financieros sin necesidad de aprobación previa, siempre que cumplan con requisitos de transparencia y divulgación de información.
En ese sentido, Silva explicó: “Este cambio marca un verdadero ‘Big Bang’ en el mercado de capitales argentino”, y agregó que el nuevo modelo implica que “ya no se pide autorización previa para emitir, simplemente se informa y se obtiene la autorización automática de oferta pública”.
Además, el titular del organismo remarcó que el sistema elimina revisiones previas y posteriores, aunque mantiene controles: “Tampoco habrá revisiones aprobatorias ex post, sin perjuicio de las facultades de fiscalización de la CNV”.
El nuevo régimen permitirá emitir deuda de manera automática hasta un límite de 100 millones de UVAs (unos US$138 millones), y también habilita colocaciones sin restricciones cuando estén dirigidas a inversores calificados.
Cambios en fideicomisos, fondos y mayor responsabilidad
La desregulación también alcanza a los fideicomisos financieros y a los fondos comunes de inversión (FCI), mediante las resoluciones 1133, 1134 y 1135. En estos casos, se implementará un sistema similar de autorización automática, tanto para la creación como para la modificación de estos instrumentos.
Desde la CNV destacan que esta transformación no implica una menor protección para los inversores, sino un cambio de enfoque. “Proponemos una desregulación muy profunda… transformando una gran parte de los procedimientos de autorización previa en esquemas de autorización automática”, sostuvo Silva.
Sin embargo, el nuevo esquema traslada mayor responsabilidad a las empresas, estudios jurídicos y agentes colocadores. En caso de errores en la información presentada, podrían enfrentar sanciones administrativas, demandas civiles o incluso consecuencias penales.
En paralelo, el organismo extendió hasta 2027 el régimen de prueba para la tokenización de activos, en línea con las tendencias globales de digitalización financiera.





